La irrupción del convicto narcotraficante Quirino Ernesto Paulino Castillo en la precampaña electoral empieza a convertirse en un boomerang con efectos contraproducentes para quienes diseñaron la estrategia de campaña sucia contra el ex presidente Leonel Fernández.

La estrategia fue montada inicialmente por una asociación de intereses internos y externos al Partido de la Liberación Dominicana (PLD), que reunió funcionarios del gobierno y “lobistas” que trabajan para un candidato presidencial de la oposición.

Para ello hubo una reunión en Constanza entre un ministro del actual gobierno y el propietario de una radiodifusora de la Capital que asumiría la responsabilidad de darle espacio a Quirino.

Posteriormente viajó a la ciudad de Nueva York el “Agente 007” (James Bond dominicano), un legendario personaje oscuro de la política dominicana que constataría a Quirino a cambio de protección para su regreso y otras promesas.

El objetivo de la estrategia es redefinir un nuevo tablero electoral y sacar del juego político a los ex presidentes Leonel Fernández e Hipólito Mejía.

A esto se ha llamado “matar dos pájaros de un solo tiro” y consiste esencialmente en provocar una “guerra” de acusaciones y contraacusaciones entre Leonel e Hipólito sobre la “paternidad política” de Quirino Ernesto Paulino (El Don).

Así Leonel e Hipólito descarrilarían “su carta de ruta política” de cara a las primarias del PLD y el PRM, respectivamente, y dejarían el camino libre a un candidato emergente de la oposición o a quienes aún acarician la idea de una reforma constitucional para reintroducir la reelección presidencial.

Se crearía un “estado de necesidad política” para la reforma constitucional y restablecer la reelección.

El plan se ha montado sobre las cenizas del ex presidente Fernández, confiados en que el tema la llevaría a retirarse del escenario, debido al carácter sensible de los líderes con vocación intelectual que cuidan mucho su figura y su entorno personal por temor al “juicio de la historia”.

Los confabulados pusieron el caso del propio líder y fundador del PLD, Juan Bosch, quien era muy irritable al tema de las alusiones personales o Joaquín Balaguer, quien cobró hizo ir a la cárcel al ex presidente Jorge Blanco por una campaña sucia en su contra.

Pero no solamente en el ámbito nacional se encuentran reacciones contradictorias de lideres políticos ante este tipo de ataques. En Argentina, dos ex presidente e intelectuales radicales se han ido del poder antes de terminar su período en medio de crisis en las que se les han enrostrado situaciones personales. Es el caso de Rául Alfonsín, el primer gobernante de la democracia, y Fernando de la Rúa, abogado que pagó los platos rotos del peronista Carlos Menem.

Bajo este presupuesto, Leonel Fernández se debe retirar de la carrera por la candidatura presidencial del PLD y dejar cancha abierta a los reeleccionistas. Si no lo hace, por lo menos, llegará cansado y desgastado a la candidatura, “lo cual –en su lógica- podría exponer al partido a perder las elecciones”

Claro este análisis tendencioso y tergiversado deja de lado el elemento relevante de que Leonel Fernández mejor posicionado para ganar en una segunda primera vuelta electoral, según las encuestas.

No obstante, la llamada “trama Quirino Leonel” empieza a tornarse contraproducente porque las reacciones no han  sido las esperadas.

Primero, la reacción personal de Leonel no ha sido de conturbación ni de amilanamiento, sino que se ha puesto las botas y está decidido a echar el pleito político.

El ex presidente ha suspendido compromisos en el exterior y ha reunido sus huestes para librar la guerra. Paralelamente sus partidarios han desplegado una profusa campaña de vallas publicitarias donde se presenta a Leonel con la mano derecha levantada al estilo Balaguer en 1986 anunciando su regreso al poder.

Pero el principal efecto contrario del plan ha sido que de manera sorpresiva la mayoría de los sectores políticos, económicos y sociales se ha ido solidarizando con Leonel.

El primero ha sido el presidente Danilo Medina, quien lo visitó en su residencia, y luego empresarios, dirigentes políticos, periodistas y gente común.

Este es un tema relacionar importante por las consabidas dotes de “encantador de serpientes” de Leonel, que una vez que un enemigo entra a su zona de acomodamiento, lo transforma en su partidario.

De esa manera –pronostican algunos observadores- si la cosa sigue como va, Leonel Fernández acabará capitalizando lo que en principio fue una campaña sucia para asesinarlo políticamente.