Descrédito por falta de ideas
Señor director:
Escocia fue epicentro de una de las campañas de descalificación más intensas vividas en la historia reciente del norte de Europa, el motivo no fue más que el referéndum aprobado por su parlamento para decidir si Escocia debería ser un país independiente o continuar siendo parte del Reino Unido como desde 1707 lo es tras la firma del acta de la Unión.
El principal ministro escocés Alex Salmond y su Partido Nacional Escocés, protagonistas de la campaña independentista, se pronunciaron en diversas ocasiones contrarios a la campaña lanzada para promover el miedo y la descalificación de los líderes que promovían la independencia.
Al igual que en Escocia los líderes europeos intervinieron de manera directa en la campaña de temor contra el pueblo griego en víspera de las elecciones en la cual la agrupación de izquierda griega Syriza y su líder Alex Tsipras, favorito en la intención de votos, fueron blanco de los más severos ataques.
Al igual que David Cameron, primer ministro británico, Ángela Merkel, canciller alemana, amenazó al pueblo griego sobre las consecuencias nefastas de un triunfo de Syriza, los pronunciamientos de Merkel encontraron eco en otros actores de Europa, pero no así en el pueblo griego que terminó respaldando mayoritariamente a Syriza y rechazando las recomendaciones alemanas.
Podemos, la agrupación política española que amenaza con desbancar al Partido Popular y al PSOE en las próximas elecciones, es blanco de una campaña de descrédito sin precedentes en la historia reciente de España, la embestida contra los líderes de Podemos va desde lo personal hasta lo ideológico y profesional.
A Podemos se le acusa de ser financiado por el Gobierno venezolano, algunos van más lejos y dejan entrever que España en un gobierno de Podemos seria la Venezuela de Europa.
Pero pese a esta campaña de intimidación a los electores, Podemos parece indetenible en su proyección de ascenso, su discurso conecta con una nueva generación de españoles que vislumbran un estado de bienestar social muy distante al que la austeridad y la crisis ha implantado en los países del sur de Europa.
La tendencia política predominante parece matizada por un profundo sentimiento de cambio hacia el actual sistema de austeridad interpuesto por la Troika, integrada por la Comisión Europea, el Banco Central Europeo y el Fondo Monetario Internacional, que ha impulsado la reducción de salarios y de las ayudas sociales.
De continuar el crecimiento de las organizaciones y alianzas alternativas, estaríamos viendo en un futuro no muy lejano desdibujarse el mapa político actual del viejo continente, por uno de tendencia menos eurocentrista y conservadora para dar paso a una Europa dirigida por las tendencias progresistas y de izquierda.
Rómulo Vallejo
Director de PROJuventud