Dos tipos de delitos son comunes en el tribunal federal de los Estados Unidos de América cuando se trata del tráfico internacional de drogas, el primero, es el de lavado de activos, y el segundo, la conspiración.
Con ambos se persigue extirpar los tentáculos de las poderosas redes criminales que introducen sustancias controladas a territorio estadounidense.
La conspiración es un tipo de crimen muy sensible que abarca aspectos muy diversos, que incluye el ocultamiento de los imputados, el uso del dinero producto de la actividad criminal, la obstrucción de los procesos investigativos y de persecución, entre otros.
La parte delicada de la conspiración está atribuida al hecho de que las personas sindicadas en la comisión de este crimen, aunque no tengan responsabilidad en otros hechos de la red de narcotráfico, también le son acumulados los demás crímenes cometidos y son juzgados por el todo.
De lo que se trata es de alertar al mandatario Danilo Medina ante una posible solicitud de extradición contra el ex presidente Leonel Fernández, para que en lo inmediato ordenar una investigación imparcial sobre la denuncia de Quirino Ernesto Paulino y luego informe al país sobre los resultados.
El presidente Medina haría un flaco servicio a la nación si ante los hechos da “la callada por respuesta” como ha hecho el ex gobernante Fernández. Se trata de un tema que involucra la nación que no debe ser obviado con actitudes dudosas.
Se impone investigar la denuncia del Capo Quirino y luego actuar en consecuencia. Al ex presidente Fernández le conviene que se aclaren los hechos para que su integridad moral recupere su esplendor, de ser inciertas las denuncias, o por el contrario, que pida perdón al país por sus hechos.