Las conversaciones políticas entre los partidos y grupos de la oposición por vertebral una nueva alianza para enfrentar el continuismo impenitente de Balaguer fueron frustradas con la entrada en la escena política de un grupo de nueve guerrilleros comandados por el coronel Francisco Alberto Caamaño Deñó. El héroe de la revolución de abril vino desde Cuba en un velero y desembarcó sorpresivamente por Playa Caracoles, cerca de San José de Ocoa, el 2 de febrero de 1973, dando inicio a un movimiento armado que buscaba el derrocamiento del gobierno de Balaguer.
Nadie esperaba al líder militar de la revolución de 1965, ni las condiciones del país eran de las mejores para volver a las montañas con un movimiento que incluso sorprendió a los organismos represivos y de inteligencia del gobierno dominicano.
La presencia de Caamaño volvió a despertar los ímpetus represivos del gobierno y mientras se producían los combates en las montañas de Ocoa, un ambiente de guerra y tensión arropó a todo el país. Las ciudades fueron militarizadas, las viviendas de los dirigentes de la oposición allanadas, los locales de los partidos y los sindicatos cerrados, los registros y detenciones no cesaban, los vuelos rasantes de aviones y helicópteros militares sembraban el pánico entre la población, mientras Bosch, Peña Gómez y Jacobo Majluta, vinculados por Balaguer a la acción insurgente, vieron sus vidas amenazadas y decidieron esconderse durante días y semanas.
Tan pronto concluyó la guerra civil de 1965, Caamaño había sido enviado a Londres por el Presidente García Godoy en calidad de agregado militar de la embajada dominicana. De Londres se trasladó a Cuba en forma secreta el 24 de octubre de 1967, donde permaneció varios años estudiando y entrenándose junto a un grupo de dominicanos con el propósito de volver al país y reiniciar la lucha armada revolucionaria.
Según el historiador dominicano Frank Moya Pons, “Bosch hizo los arreglos para la partida de Caamaño hacia Cuba y para su reeducación política. En años posteriores, Bosch también sostuvo contactos políticos con Caamaño y con el gobierno cubano a través de emisarios personales que viajaban a La Habana”.
Por diversas razones, la guerrilla del coronel Caamaño fracasó. En primer lugar, porque desde 1924, cuando terminó la primera ocupación militar norteamericana, en República Dominicana jamás volvió a prosperar ningún movimiento guerrillero, fuera rural o urbano. Las transformaciones que desde entonces experimentó la sociedad dominicana, con la construcción de una amplia red nacional de carreteras y la formación de un nuevo ejército profesional, entrenado por oficiales norteamericanos para enfrentar guerra de guerrillas, todos los intentos guerrilleros posteriores fracasaron y esa nueva realidad jamás fue considerada por los líderes revolucionarios dominicanos, desde Tavárez Justo hasta Caamaño.
En segundo lugar, muchos de los antiguos compañeros de Caamaño también habían cambiado en los últimos años. “Unos habían visto caer a sus colegas víctimas del terrorismo gubernamental y se habían amedrentado. Otros se habían integrado al mundo de los negocios o al ejercicio de sus profesiones y oficios en una economía en expansión que durante los años de 1970 a 1974 alcanzó las tasas más altas de crecimiento en toda América latina. En consecuencia, la guerrilla de Caamaño no recibió el respaldo que él esperaba encontrar y quedó completamente aislada en las montañas, siendo prontamente aniquilada”.
Además, el grupo de apoyo de Caamaño en el país era "Los Palmeros", dirigidos por Amaury Germán Aristy, pero ese grupo armado ya había sido eliminado en enero de 1972. Los demás grupos de izquierda también fueron sorprendidos y no pudieron coordinar ninguna acción de apoyo al foco guerrillero.
El 16 de febrero, en la mañana, Caamaño fue apresado vivo en Nizao y fusilado por los militares en horas de la tarde, cumpliendo una orden de Balaguer. Conforme a un boletín emitido por los jefes militares, en el último choque armado resultaron muertos los guerrilleros Alfredo Pérez Vargas, Heberto Geordano Lalane José y Caamaño Deñó. Aún seguían vivos, pero dispersos entre las montañas de Villa Altagracia, seis de los nueve guerrilleros. Un mes después, el 22 de marzo, murieron en una emboscada Ramón Euclides Holguín Marte y Juan Ramón Payero Ulloa. Mario Nelson Galán Durán murió de hambre y se extraviaron y lograron sobrevivir Hamlet Hermann Pérez, Toribio Peña Jáquez y Claudio Caamaño Grullón.
El fracaso de la guerrilla de Caamaño cerró el capítulo de la lucha armada revolucionaria en la historia contemporánea dominicana. Se había iniciado en noviembre de 1963 con los frentes guerrilleros organizados por Manuel Aurelio Tavárez Justo, líder del Movimiento Revolucionario "14 de Junio", buscando la reposición del gobierno democrático de Juan Bosch; continuó con la guerra civil de 1965, siguió en 1967 con Orlando Mazara en Ocoa y Luis Parrish en Nagua, con Otto Morales en 1970, con "Los Palmeros" en 1972 y concluyó con la acción guerrillera de Caamaño en 1973.
Dos años después, en octubre, la lucha armada escribiría su epitafio, cuando Claudio Caamaño, acompañado de Manfredo Casado Villar y Toribio Peña Jáquez, volvieron a la montaña, a Los Cacaos, cerca de San Cristóbal, con la intención de revivir la luchar armada, volviendo a fracasar en el intento.