Son bastante aleccionadores los resultados de la gestión de Evo Morales de Bolivia. Un país considerado como uno de los más pobres del hemisferio, diezmado durante decenios por familias y compañías extranjeras, políticamente inestable y conocido por sus administraciones corruptas, hoy puede exhibir logros realmente sorprendentes.
El asunto es tomar por los cuernos a unos pocos intereses que creen que son los dueños del país, aplicar las leyes sin contemplaciones, instaurar la disciplina social y compartir un rumbo de consenso.
Mientras nuestros gobiernos estén jugando a los intereses, sin ningún ánimo visible de enderezar entuertos, República Dominicana seguirá por mucho tiempo lamentándose de sus problemas y su gente seguirá deambulando en los alrededores del proceso de desarrollo, lejos de sus oportunidades y ventajas.