Robinson Canó no va más con las Estrellas Orientales y espera haber dejado el mejor de los recuerdos en su partido de despedida.

“Hoy (anoche) es mi último juego. No se pudo conseguir que se extendiera el permiso, pero nada, agradecido de que pude darle cinco partidos a mi pueblo, a mi equipo”, expresó el estelar jugador de Grandes Ligas.

La gerencia de las Estrellas hizo todo lo posible para que se extendiera el permiso con los Marineros de Seattle, conjunto con el que Canó firmó un contrato de 240 millones de dólares por 10 años, pero no fue posible.

 “Insistimos hasta donde nadie se imagina”, dijo José Manuel Mallén, ejecutivo de las Estrellas.

Canó confesó que una de las razones por las que decidió jugar fue por su abuelo paterno (Ovidio), que está en una situación delicada de salud.

“No quiero entrar en muchos detalles porque me pongo sentimental, pero es verdad, fue por mi abuelo”, comentó.

“De hecho, hoy (ayer) se está chequeando en los Estados Unidos”, dijo Canó.