Vueltas da el mundo. Desde el propio oficialismo (Banco Central, Ministerio de Economía) se admite ahora la particularidad de que aquí la economía crece sin reducir proporcionalmente la pobreza y la desigualdad. Pasados gobiernos peledeístas mayormente se jactaban del buen desempeño de la macroeconomía y desdeñaban la realidad del insuficiente “boroneo”, algo que caía muy mal, estando la gente en mayoría “desbaratada”.

El renovado enfoque sintoniza mejor con la situación nacional y connota un avance; la primera solución ante un problema está en reconocerlo.

Sigan las autoridades incentivando el imprescindible crecimiento económico y, en paralelo, aborden las perversas condiciones que determinan que pese a éste estemos entre los países con menor movilidad social de nuestra región.