El mapa político dominicano quedó teñido de morado después del 16 de mayo de 2010. Era la cuarta victoria consecutiva del PLD desde 2004. Haber ganado "la guerra de los seis años" despertó de inmediato las ambiciones reeleccionistas del presidente Fernández.

Mientras se apagaba la tea de la discordia por los fraudes electorales, pensaba en la elección del segundo miembro del senado que formaría parte del Consejo Nacional de la Magistratura.

Debido a que el PRD se quedó fuera  de ese organismo, había que escoger al único senador del PRSC que fue elegido sin alianza con el PLD. Ese senador era Amable Aristy Castro.

El senador higüeyano ostentaba también el cargo de Secretario General de la Liga Municipal Dominicana y se pasó casi tres meses vacilando, pensando en si seguía al frente de ese organismo o si se juramentaba como senador.

La indecisión de Aristy Castro fue hábilmente aprovechada por el PLD, que tenía el control casi absoluto del Senado de la República. El 29 de septiembre de 2010 sorprendieron al país, designando al senador Félix Vásquez "representante del partido de la oposición que ostentaba la segunda mayoría" en ese cuerpo legislativo.

Esa designación fue calificada por el Secretario General del PRSC, Ramón Rogelio Genao, de 'golpe bajo', 'palo acechao', 'desafortunada' y 'apresurada', recordando que el senador por la provincia Sánchez Ramírez había sido electo en la boleta electoral del PLD.

Por su parte, Aristy Castro calificó la designación de su compatriota como "un atropello a la Constitución de la República", advirtiendo que elevaría un recurso de inconstitucionalidad ante la Suprema Corte de Justicia.

El siguiente "golpe de efecto" era la designación de los cinco jueces de la Junta Central Electoral, el órgano encargado de organizar y dirigir las asambleas electorales del porvenir.

Sus jueces, integrados por un Presidente y cuatro miembros, más sus respectivos suplentes, son designados "con el voto de las dos terceras partes de los senadores presentes", según el artículo 80, numeral 4, de la nueva Constitución.

Con el PRD fuera del Senado, los senadores oficialistas, en su sesión del 6 de octubre de 2010, designaron a los cinco jueces electorales. Por sus "aportes" al "triunfo" electoral del PLD en las elecciones recién concluidas, Roberto Rosario Márquez fue ascendido de rango, al ser designado Presidente de la Junta, acompañado de otros cuatros miembros, dos de ellos de reconocida filiación política peledeísta.

El Senado nombró también, el 30 de noviembre, a los 5 miembros de la Cámara de Cuentas, un organismo guardián y fiscalizador de los bienes públicos del país.

La señora Licelot Marte de Barrios, del litoral reformista, fue ratificada Presidenta del organismo, junto a otros cuatro miembros que formaron parte de las ternas aprobadas previamente en la Cámara de Diputados. Al igual que en la JCE, el PLD aseguró la mayoría entre sus integrantes.

Mientras amarraba el control de las cámaras legislativas, del Consejo Nacional de la Magistratura, de la Junta Central Electoral y la Cámara de Cuentas, una febril y precipitada campaña se abrió paso a favor de una nueva reelección del Presidente Fernández.

Aún no habían acabado las denuncias de fraudes y las impugnaciones a las elecciones parciales de mayo 2010, cuando a finales de junio aparecieron las primeras vallas publicitarias en la capital y en Santiago promoviendo otra reelección. En la medida que avanzaba el año, la campaña fue tomando cuerpo, mientras el mandatario respondía a los periodistas que lo cuestionaban al respecto que "el pueblo tendría la última palabra".

La Constitución de la República prohíbe en su artículo 124 la reelección presidencial consecutiva, pero la repuesta lacónica del Presidente de que la soberanía descansa en el pueblo, originó un gran debate nacional entre los defensores del continuismo mesiánico y los voceros de la sociedad civil, opuestos a que la nueva Constitución fuera violada por su propio inspirador.

En sus primeros meses, el debate se centró en torno a si ese artículo tenía o no efecto retroactivo. Algunos pensaban que el Presidente Fernández podía optar por otro período presidencial en 2012 porque el mandato del artículo 124 sólo era aplicable para aquel que ocupara la presidencia a partir del período 2012-2016, olvidando que Leonel Fernández fue reelecto en 2008 con la anterior Constitución, en cuyo artículo 149 se establecía la posibilidad de la reelección presidencial por dos períodos consecutivos, pero prohibiéndole de por vida su derecho a volver a la presidencia o la vice presidencia de la República.

La opción de la "irretroactividad selectiva" era muy complicada y de seguro que crearía muchas tensiones en la sociedad dominicana. Los gestores del continuismo así lo entendieron, pero encontraron en la Constitución de 2010 nuevos argumentos favorables para sus propósitos. El 15 de octubre, el Presidente de la Fuerza Nacional Progresista, Marino Vinicio Castillo, aliado del gobierno, planteó que un referendo decidiera la reelección del Presidente Fernández. La propuesta de Vinicio Castillo resultó muy interesante y al parecer estimuló aún más a los promotores de la reelección. El 10 de noviembre, 24 senadores anunciaron su respaldo al Presidente Fernández y en los primeros días de diciembre un nutrido grupo de ex dirigentes del proyecto presidencial de Danilo Medina se adhirieron a la fuerte vorágine del continuismo caudillista.

En su encuentro con periodistas y directores de medios de comunicación celebrado en el palacio presidencial el 20 de diciembre, Fernández descartó otra modificación constitucional que viabilizara una eventual reelección. Dijo que jamás intentaría modificar la Constitución para servirse de ella, pero expresó su simpatía con la idea del referéndum aprobatorio previsto en el artículo 272 de la nueva Constitución.

El año 2011 empezó con muchas asignaturas pendientes. En la Liga Municipal Dominicana fue electo, el 26 de enero, Johnny Jones nuevo Secretario General, en sustitución del renunciante Amable Aristy Castro.  Se recuerda que el nuevo encargado de la LMD y alto dirigente del PRSC apoyó la reelección del Presidente Fernández durante la campaña electoral de 2008.

Los partidos políticos mayoritarios se preparaban para escoger temprano, en primarias internas, a sus candidatos presidenciales, mientras en el Congreso debían aprobarse numerosas leyes orgánicas contempladas en la nueva Constitución de la República.

El tema de la reelección presidencial mantenía en suspenso a la sociedad debido a que el Presidente Fernández seguía recibiendo nuevas manifestaciones de apoyo a su proyecto continuista. En un masivo acto celebrado el 27 de marzo en el Palacio de los Deportes de la capital, los gestores del continuismo le entregaron al mandatario más de dos millones de firmas de personas que apoyaban una tercera reelección presidencial.

Por su parte, el PRD había escogido, en su 27 Convención Extraordinaria celebrada el 6 de marzo, a Hipólito Mejía candidato presidencial. Mejía derrotó a Miguel Vargas Maldonado con el 53 por ciento de los votos válidos emitidos, resultado que de inmediato fue impugnado por Vargas Maldonado y sus seguidores, alegando que más de 300 mil peledeístas y reformistas votaron en la Convención a favor de Hipólito Mejía. La derrota de Vargas Maldonado revivió la crisis interna del PRD, y aunque Vargas Maldonado aceptó su derrota, las heridas y los resentimientos personales entre los altos dirigentes del partido continuaron su agitado curso.

La situación interna del PLD era muy diferente. A pesar de que rodaban varios aspirantes a la nominación presidencial, el grueso de su militancia esperaba con impaciencia que el Presidente Fernández acabara con su prolongado suspenso. En su discurso dirigido a la nación la noche del viernes 8 de abril anunció que declinaba sus aspiraciones. Fue en ese discurso donde quedó al desnudo la trampa tendida a Miguel Vargas Maldonado cuando, el 14 de mayo de 2009, firmó con el reelecto Presidente el llamado "Pacto de la Corbatas Azules" que contemplaba, entre otros aspectos, la prohibición de la reelección presidencial consecutiva.

Fernández reconoció que ciertamente el artículo 124 de su Constitución prohibía la reelección presidencial, pero citó el artículo 110 sobre la "Irretroactividad de la ley", destacando las opiniones de algunos juristas en el sentido de que el artículo 124 sólo era aplicable para el período siguiente, 2012-2016. El Presidente "olvidó" que él fue reelecto en 2008 en virtud de la Constitución anterior, cuyo artículo 189 establecía que tan pronto un Presidente fuera reelecto en un segundo período consecutivo, "nunca jamás" volvería a ser Presidente.

Pero donde el Presidente Fernández destapó sus reales intenciones cuando engañó a Miguel Vargas Maldonado con la supuesta prohibición de la reelección presidencial, fue cuando dijo que su Constitución poseía dos artículos que dejaban abierta la opción de la reelección, aunque con un procedimiento bastante complicado. Citó en su discurso los artículos 210 y 272 que crearon dos nuevas figuras, una del Referendo Consultivo y otra del Referendo Aprobatorio.

La vía del referéndum la había lanzado al ruedo de la opinión pública Vinicio Marino Castillo y era la única constitucionalmente válida, pero de difícil aprobación en la Cámara de Diputados, donde el PRD, el PRSC y los seguidores de Danilo Medina de seguro se opondrían a un nuevo atropello al orden constitucional.

Sería por razones políticas, no por razones legales o constitucionales, que el Presidente Fernández declinó sus aspiraciones continuistas, dejando el campo abierto a los demás presidenciales del PLD que muy pronto serían escogidos en una sesión de su Comité Central. En los comicios internos del PLD por la nominación presidencial, realizados el 27 de junio de 2011, participaron cuatro candidatos: Danilo Medina, José Tomás Pérez, Francisco Domínguez Brito y Radhamés Segura.

Medina ganó las primarias con más del 87 por ciento de los votos válidos emitidos. Llamó la atención el alto número de electores que respondió negativamente con relación a la consulta de si se extendía o no el mandato de las autoridades del PLD. Un 67 por ciento votó por el Sí, un 33 por ciento, por el No. En las primarias para escoger el candidato presidencial peledeísta votaron un (1) millón, 40 mil 348 electores, menos de la mitad de las firmas de personas que apoyaban la reelección del Presidente Fernández.

Leonel Fenández desistió de sus aspiraciones reeleccionistas por razones políticas, jamás por razones legales o constitucionales porque la brecha reeleccionista está abierta en los artículos 210 y 272 de la Contitución leonelista o fernandista.