APUNTE.COM.DO.- Cada 8 de noviembre se celebra el Día Mundial sin Wi-Fi, una fecha que busca crear conciencia sobre el impacto del uso prolongado de las redes inalámbricas y los posibles riesgos de la exposición constante a ellas.
La efeméride fue establecida en 2016 por la Federación Ambientalista Internacional (FAI) con el objetivo de invitar a las personas a desconectarse de la red, al menos durante ese día, para reflexionar sobre sus hábitos digitales.
Para muchos, la palabra wifi se ha vuelto una de las primeras que se pronuncian al llegar a un lugar. Ya sea en casa de amigos, un restaurante o una sala de espera, preguntar si hay wifi y cuál es la clave se ha convertido en una rutina casi automática para asegurar la conexión a internet en todo momento.
De acuerdo con la Real Academia Española (RAE), el WiFi es un sistema de conexión inalámbrica entre dispositivos electrónicos dentro de un área determinada, utilizado frecuentemente para acceder a internet. El término proviene de la expresión en inglés Wireless Fidelity (“fidelidad inalámbrica”) y permite interconectar computadoras, teléfonos inteligentes, tabletas y televisores sin necesidad de cables.
Los orígenes de esta tecnología se remontan a la década de 1970 con desarrollos de la Universidad de Hawái, aunque su aplicación inicial se dio en el ámbito militar. Años más tarde, en la década de 1990, se estableció el estándar 802.11, abriendo paso a la red comercial. Para 1997, la compañía australiana CSIRO registró una patente clave para su desarrollo y la Wi-Fi Alliance lanzó el primer estándar comercial bajo la denominación WiFi Certified.
Según reveló en 2005 Phil Belanger, uno de los miembros fundadores de Wi-Fi Alliance, la compañía que dio origen al wifi, la palabra no significa absolutamente nada: nació simplemente como resultado de una estrategia de marketing.
El término WiFi, así como el logo en blanco y negro similar al símbolo chino de ying yang, fueron creados por la agencia de mercadeo Interbrand, que se encargó del lanzamiento de la marca y que presentó ante la WiFi Alliance 10 nombres posibles para que eligiesen uno.
“Necesitábamos algo que fuera un poco más pegadizo que ‘IEEE 802.11 b Direct Sequence’”, explicó Belanger.
Antes de que naciera este sistema que transmite información por ondas de radio (que utiliza frecuencias de entre 2 y 5 gigahertz del espectro electromagnético), hubo otros inventos y esfuerzos que hicieron posible esta forma de comunicación.
Uno de los esfuerzos más notables nació del ingenio de Hedy Lamarr, una aclamada estrella de Hollywood de los años 40 que además de fingir el primer orgasmo en una película, fue un genio de la tecnología.
Durante la II Guerra Mundial, la actriz desarrolló un sistema de torpedos guiados por radio que impedía que fuesen detectados por el enemigo, y la tecnología de espectro ensanchado por salto de frecuencia que terminó dando lugar al primer estándar de conexión wifi (el IEEE 802.11) en 1997.
Otro paso importante para el establecimiento de esta tecnología tuvo lugar a comienzos de los años 70, cuando se creó una red inalámbrica llamada ALOHAnet, que demostró que se podían enviar datos de forma inalámbrica entre las islas de Hawái.
Y, en 1991, según explica la revista New Scientist, la corporación NCR y AT&T crearon el precursor del wifi como una forma de conectar cajas registradoras, llamado WaveLAN.
Esta tecnología —cuyo potencial no fue apreciado de forma inmediata en sus inicios— se tornó tan popular que el Instituto de Ingenieros Eléctricos y Electrónicos (IEEE, por sus siglas en inglés) creó el estándar 802.11 que hoy día llamamos wifi y que resulta crucial para las comunicaciones.
Más allá de la comodidad que aporta a la vida moderna, el uso ininterrumpido del Wi-Fi ha generado debates dentro de la comunidad científica. Según la Agencia Internacional para la Investigación del Cáncer (IARC), las radiaciones electromagnéticas emitidas por los dispositivos WiFi están clasificadas dentro del grupo de agentes potencialmente cancerígenos para los seres humanos, motivo por el cual organismos ambientalistas insisten en promover un uso más moderado y responsable de esta tecnología.