APUNTE.COM.DO.- Completar una carrera universitaria va mucho más allá de pagar la inscripción y aprobar los créditos académicos. Para muchos jóvenes, terminar sus estudios profesionales implica además reunir sumas elevadas de dinero para comprar materiales, instrumentos especializados, equipos tecnológicos y cubrir los gastos que generan las prácticas.

En carreras como Odontología, Arquitectura y Diseño, esas exigencias pueden convertirse en una inversión considerable que los estudiantes deben asumir mientras avanzan en sus estudios, trabajan o dependen del respaldo económico de sus familias.

Elizabeth Núñez, estudiante de Odontología, llegó a gastar cerca de RD$200,000 en un solo semestre para cubrir los materiales y procedimientos que requerían las tres clínicas que debía cursar al mismo tiempo.

Durante su formación, Núñez permanecía en la universidad desde las 7:00 de la mañana hasta las 9:00 de la noche. Su jornada combinaba prácticas clínicas con sesiones teóricas y prácticas, para las cuales necesitaba contar con materiales y herramientas específicas.

Los gastos crecían a medida que avanzaba en la carrera. En algunos semestres tenía que cursar simultáneamente tres clínicas: ortodoncia, prótesis fija y removible, y cirugía, cada una con su propia lista de materiales e instrumentos que los estudiantes debían adquirir.

Solo en los materiales para la clínica de ortodoncia llegó a gastar RD$60,000; en cirugía, alrededor de RD$40,000, y en prótesis, unos RD$70,000.

“Para tú poder cursar la asignatura de laboratorio, tenías que tener lo de la lista; si no, no puedes porque es un requisito”, explicó Núñez, quien recordó que en su penúltimo semestre tuvo que cursar las tres clínicas a la vez.

A esos desembolsos se sumaban los pagos necesarios para realizar los procedimientos con pacientes. En uno de esos semestres, la inversión total alcanzó casi RD$200,000, contando materiales, fichas y los pagos correspondientes a los procedimientos de sus prácticas odontológicas.

“Hay fichas de prótesis que cuestan RD$800. Trabajar dos prótesis, ya sea superior o inferior, es por arcada. Entonces, si vas a trabajar, dos son RD$800. Si vas a trabajar prótesis fija, se cobran dependiendo de las prótesis de la unidad de las piezas. Se me juntaban y tenía que pagar RD$3,000 y casi RD$5,000”, relató.

Aunque algunos de esos procedimientos debían ser costeados por los pacientes, Núñez contó que no todos tenían los recursos para cubrirlos, por lo que en ocasiones los estudiantes terminaban asumiendo esos gastos para poder completar sus prácticas.

Las dificultades no se limitaban al aspecto económico. Transportar los instrumentos también representaba un reto para la estudiante, debido a la cantidad de cajas y materiales que debía llevar a diario.

“En mi primer año de carrera, yo pasé muchísimo trabajo; tenía que cargar con muchas cosas porque allá nosotros tenemos lockers, pero no eran suficientes para todas las cosas que uno tenía que tener. Eran muchas cajas y tenía que andar con esas cajas para arriba y para abajo, a veces pagar dos pasajes en un carrito”, recordó.

Incluso contó que en ocasiones los motoconchistas se negaban a transportarla por la cantidad de pertenencias que llevaba.

Frente a esa situación, decidió comprar su propio vehículo con los ahorros que reunió tras participar en el programa Summer Work and Travel, un intercambio cultural que le permitió trabajar en Estados Unidos durante sus vacaciones de verano.

En otras ocasiones, cuando debía trasladarse y los materiales dificultaban el uso del transporte público, llegaba a gastar hasta RD$600 en servicios de Uber. Cuando los costos superaban sus posibilidades económicas, recibía el apoyo de sus padres.

Las exigencias económicas también están presentes en carreras vinculadas al diseño y la construcción. En Arquitectura, los estudiantes deben invertir en materiales para elaborar proyectos, construir maquetas y adquirir conocimientos sobre programas informáticos especializados.

Para Gabriela González, una de las principales inversiones durante su formación estuvo relacionada con las asignaturas de diseño, que representan una parte importante de la carrera.

Hasta el taller de Diseño IV, sus dibujos arquitectónicos se realizaban a mano. Después comenzó a trabajar con planos digitales, lo que implicó aprender a utilizar programas especializados.

Según explicó, aunque esas herramientas son necesarias para desarrollar los trabajos universitarios, tuvo que buscar formación adicional para aprender a manejarlas.

“La universidad no te enseña, porque para tú aprender a usar los programas tienes que tomar cursos. Para aprender de los programas que manejo, no fue que ninguno se sentara a enseñarte; ellos te mandan a hacer el plano, pero tienes que buscar la forma de aprender a hacerlo”, contó.

En su caso, tomó talleres para adquirir los conocimientos necesarios, mientras que otros compañeros, al no contar con los recursos para pagar cursos, recurrieron a tutoriales de YouTube y a las orientaciones de profesionales de la arquitectura.

Entre los gastos de esta carrera también figuran las maquetas tridimensionales. Hasta Diseño V, González y sus compañeras debían elaborar estos trabajos para sus proyectos. Uno de ellos llegó a costar RD$8,000 en total, monto que fue compartido entre las tres integrantes del equipo.

Durante las últimas asignaturas de diseño realizaron tres proyectos de ese tipo. Antes también elaboraban maquetas manuales, en las que llegaron a invertir hasta RD$7,000.

Para aprender a utilizar AutoCAD, un programa de diseño asistido por computadora que permite crear dibujos en dos dimensiones y modelos en tres dimensiones, pagó RD$11,000 por un curso. También costaron sus clases de AutoDeskRevit US$30, herramienta utilizada para el diseño y desarrollo de proyectos arquitectónicos mediante el modelado de información de construcción.

“Los diseños se puede decir que son la materia más importante porque tienen más crédit