Por Ramiro Estrella
APUNTE.COM.DO.- Santo Domingo Este. Hay obras que, en lugar de resolver los problemas de una comunidad, terminan dejando al descubierto la improvisación con que se manejan asuntos que afectan directamente la vida de la gente. La calle Eduardo Brito, en el sector Los Mameyes, es un ejemplo de una práctica que se repite en distintos puntos del país: se interviene una vía, se coloca el asfalto y se deja sin solución aquello que más dificultades provoca.
Durante más de 20 años, la Eduardo Brito permaneció sin asfaltar. Sus residentes tuvieron que esperar todo ese tiempo para que las autoridades se decidieran a intervenirla. Finalmente, con motivo de la celebración de unos juegos deportivos, llegó el asfaltado. Pero quedó pendiente un problema conocido: la acumulación de agua que, cada vez que llueve, convierte parte de la calle en una laguna.
¿Cómo se explica que, después de más de dos décadas de espera, se asfalte una vía sin resolver antes su drenaje? ¿Por qué no se hacen las cosas completas?
Hasta los juegos deportivos se convirtieron en motivo de broma
Cuando comenzaron los trabajos, algunos residentes comentaban con ironía que deberían celebrarse juegos deportivos con más frecuencia para que las autoridades se acordaran de sus calles. La broma reflejaba una realidad amarga: una necesidad de tantos años parecía haber adquirido urgencia solamente por la proximidad de una actividad deportiva.
El problema es que la prisa por asfaltar no vino acompañada de una solución al desagüe. Las fotografías tomadas en la Eduardo Brito muestran una extensa acumulación de agua que ocupa buena parte de la vía, aun bajo un cielo despejado.
Según lo observado y relatado en el sector, cuando las lluvias son intensas el paso de peatones se dificulta considerablemente. Los vehículos pequeños se exponen a quedar varados y, en determinadas ocasiones, algunos conductores deben devolverse porque no pueden atravesar el tramo inundado.
Asfaltar no basta
Una calle no queda resuelta simplemente porque se cubra de asfalto. Si el agua no tiene por dónde salir, el problema continúa. Y cuando ese problema era conocido antes de ejecutar los trabajos, resulta inevitable preguntarse por la planificación de la obra.
¿Se evaluó el drenaje? ¿Se contempló alguna intervención para conducir las aguas? ¿Qué institución asumirá la responsabilidad de completar lo que falta? Son interrogantes que merecen respuestas concretas de las autoridades competentes.
No se trata de cuestionar que se haya asfaltado la Eduardo Brito. Después de más de 20 años, era una necesidad evidente. Lo cuestionable es que la intervención no resolviera una dificultad fundamental para quienes transitan por ella.
¿Un ayuntamiento solamente para recoger basura?
En Santo Domingo Este surge además una preocupación que no debe pasar inadvertida. Da la impresión de que la gestión municipal ha concentrado buena parte de su atención en la recogida de basura, mientras otras necesidades de las comunidades, como el drenaje de las calles y el mantenimiento de las vías, no reciben la respuesta que merecen.
La recogida de los desechos es un servicio indispensable y nadie discute su importancia. Pero un ayuntamiento no existe únicamente para recoger basura. También debe ocuparse de las condiciones de los espacios públicos, las vías bajo su competencia y los problemas cotidianos que afectan a los munícipes, en coordinación con las demás instituciones responsables.
Y entonces cabe preguntarse: ¿tenemos un alcalde solamente para que se recoja la basura? ¿Qué ocurre con los demás problemas del municipio? La calle Eduardo Brito es un ejemplo de por qué los ciudadanos necesitan una gestión que mire más allá de un solo servicio y procure soluciones integrales.
Un problema que trasciende Los Mameyes
La situación de esta calle sirve para llamar la atención sobre una forma de ejecutar obras públicas que no es exclusiva de una administración ni de una comunidad. A través de distintos gobiernos, los ciudadanos han visto intervenciones que atienden una parte visible del problema y dejan pendientes aspectos esenciales.
La responsabilidad de corregir esas deficiencias corresponde hoy a las instituciones que tienen a su cargo las obras públicas, el drenaje y el mantenimiento de las vías. No basta con atribuir los problemas al pasado cuando siguen afectando a la población en el presente.
Este caso de Los Mameyes será el punto de partida de una serie de reportajes sobre situaciones similares que merecen atención y respuestas. La intención es documentar problemas concretos, mostrar sus consecuencias y reclamar soluciones, independientemente de quién haya gobernado cuando surgieron.
Los residentes de la calle Eduardo Brito no necesitan esperar otros 20 años, ni la celebración de nuevos juegos deportivos, para que se complete una obra que debió resolver sus dificultades desde el principio.
Porque gobernar no es solamente inaugurar o asfaltar. Es solucionar los problemas de la gente. Y una obra a medias no puede presentarse como una solución completa.