APUNTE.COM.DO.- La intervención del Presidente de El Salvador, en Haití, Nayib Bukele, no busca la libertad de la vecina nación, porque ese no es su objetivo, pero sí “sembrará” confianza para el mundo, en un país abatido por los más poderosos, que no son las pandillas urbanas, sino un pequeño grupo de industriales, empresarios o comerciantes que saquea las riquezas para producir pobreza extrema y ésta bandas criminales de pobres.

¡Así como se lee! Ese pequeño grupo de poderosos tiene varias formas de actuar para ganar millones de dólares, siempre en contra de la mayoría de los haitianos, de los que no se involucran en la delincuencia y de los que sí lo hacen por necesidad, en un alto porcentaje.

Hay sectores económicos que les suplen dinero a las pandillas para que compren armas de fuegos, para supuestamente tener su apoyo, y otros tienen sus propias bandas criminales. ¡Los más peligrosos!

Es como un juego de ajedrez. Ellos ponen y quitan gobiernos. Así controlan totalmente la actividad productiva y eliminan a los que no pertenecen a ese pequeño grupo, especialmente ubicado en Puerto Príncipe, la capital de Haití.

La participación del Presidente Bukele va a ayudar con el logro, un día, de estabilidad de Haití, a largo plazo. A corto plazo, la mejoría será temporal. Esos sectores económicos, patrocinadores de bandas criminales, no están pensando en el progreso colectivo de Haití y menos en la democracia, sino en los beneficios personales.

Algunos de los líderes de pandillas fueron entrenados por guerrilleros colombianos. Éstos se encargan de capacitar a otros, en el manejo de las armas, como de todas las operaciones criminales que se desarrollan en Haití. La mayoría de los jóvenes que se involucra en las pandillas, lo hacen presionados por la difícil situación económica de ese país. ¡La peor de América Latina y una de las más miserables del mundo!

Los problemas económicos y sociales de Haití no se solucionan con intervenciones militares. ¡Se solucionan si las potencias mundiales, como Estados Unidos, Rusia, China, Europa y otras naciones, ayudan con su reconstrucción! Pero pensando en la creación de un gobierno multilateral, no con la participación de representantes de la mayoría del sector económico de Haití. Sí involucrando a intelectuales, profesionales y del sector económico que está fuera de las pandillas.

Se habla de que otro de los graves problemas que hay en Haití, que gravita negativamente en un posible proceso de estabilidad, es la existencia de cientos de Organizaciones no Gubernamentales, mejor conocidas como las ONGS, que son las que reciben parte de las ayudas económicas internacionales, con la idea de que se trabaje por la reconstrucción de la nación (si es que se le puede llamar nación), pero la mayoría de ellas desvía esos esos fondos.

Otra parte de esos recursos son recibidos por grandes empresarios, supuestamente para hacer proyectos de desarrollo, pero que al final el dinero desaparece. Ese manejo estratégico de ese pequeño grupo de poderosos, es parte de lo que mantiene la pobreza extrema a Haití.

En Haití no hay secuestros ni asesinatos de grandes empresarios, exceptos alguien que aparezca que no representa sus intereses.

Allí seguirá habiendo pandillas, porque los pandilleros reciben salarios como si fuesen soldados regulares de una Fuerza Armada o Policía Nacional. ¡Pagados por esos sectores económicos, además de los secuestros, las extorsiones, el tráfico de indocumentados y otras operaciones irregulares!

Como en Haití no hay autoridad nacional, la creación de un gobierno multilateral, que podría estar encabezado por Estados Unidos, resolvería ese problema. Así las ayudas económicas no irían a parar a las ONGS ni a los agiotistas del sector económico, sino que serían usadas para la reconstrucción de la nación.

¿De qué reconstrucción estamos escribiendo? De construir viviendas económicas para planes sociales a favor de los pobres, pozos para la extracción de agua del subsuelo para desarrollar la agropecuaria, acueductos para el consumo hogareño e industrial. Escuelas, carreteras, caminos vecinales, una total reforestación con frutales o árboles maderables, la creación de fuentes para generar empleos, energía eléctrica y otras necesidades. ¡Como su vecina República Dominicana!

Nayib Bukele asegura que su papel en Haití, tiene como objetivo buscar los cuatro salvadores secuestrados y también le agregó ayudar en busca de la paz regional. ¿Y si los cuatro soldados están muertos?

Una parte de América Latina está de acuerdo con las intervenciones militares en Haití, porque hay que admitir que las bandas criminales cometen atrocidades criticadas por todos nosotros, pero también hay que señalar que esos grupos están compuestos por jóvenes, en su mayoría, que cobran pequeños salarios, semanal o quincenalmente para su subsistencia. ¡Uno de los peores caminos que les deja esa pequeña burguesía!

Cobran ese dinero, arriesgando su vida y la de sus familiares para comprar alimentos, vestimentas, pagar alquileres de casitas, construidas en madera o tierra, en su mayoría, porque no les cubre las medicinas u otras necesidades. El problema de Haití es causado por la falta de personas visionarias, por la herencia dejada por el despojo de sus riquezas de parte de grandes potencias extranjeras, la misma destrucción de sus bosques, por sus mismos habitantes, desde hace siglos, y la falta de oportunidades para la mayoría de sus ciudadanos, especialmente para los jóvenes.

Hay de ellos que son militares inactivos, que pertenecieron a las desmanteladas Fuerzas Amadas de Haití o a la antigua Policía Nacional. La pregunta básica es: ¿Por qué abolieron las Fuerzas Amadas y la Policía Nacional? Porque eso es lo que ahora les está dando buenos resultados, a los grupos económicos que controlan bandas criminales.

¿Pero fue corr