APUNTE.COM.DO.- El presidente de República Dominicana, Luis Abinader, y su homólogo de El Salvador, Nayib Bukele, tienen la posibilidad de encontrarse esta semana en el marco de la XXX Cumbre Iberoamericana de Jefes de Estado y de Gobierno, que se realizará los días 4 y 5 de noviembre en Madrid, España.

Abinader tiene programado viajar la tarde de este lunes hacia España para asistir al evento, al que han sido convocados representantes de 19 naciones latinoamericanas, además de España, Portugal y Andorra.

Aunque Haití no es miembro de la comunidad iberoamericana, el agravamiento de su crisis de seguridad podría ser un tema de diálogo entre ambos gobernantes, sobre todo por la presencia de militares salvadoreños en las operaciones contra las bandas armadas que dominan amplias zonas del territorio haitiano.

La incursión de efectivos salvadoreños para fortalecer la Fuerza de Supresión de Pandillas y la situación de otros cuatro militares de El Salvador reportados como secuestrados por grupos criminales han vuelto a poner a Haití en el centro de la atención regional.

Para República Dominicana, que comparte una frontera terrestre de aproximadamente 390 kilómetros con Haití, cualquier variación en las condiciones de seguridad del país vecino repercute directamente en asuntos migratorios, comerciales y de defensa.

No obstante, la posibilidad de un encuentro entre Abinader y Bukele está supeditada a que el gobernante salvadoreño finalmente asista a Madrid, un punto sobre el cual han circulado versiones contradictorias.

Bukele no acostumbra participar en reuniones multilaterales de este tipo, salvo en circunstancias especiales, por lo que su presencia ha creado expectativas entre los organizadores.

Hasta el viernes, su participación se encontraba entre las que estaban pendientes de confirmación, aunque el Gobierno español mantenía la posibilidad de contar con él.

España busca mejorar participación y espera por Bukele

La diplomacia española ha redoblado los contactos con los gobiernos iberoamericanos para asegurar una asistencia significativa de jefes de Estado y de Gobierno.

El secretario general iberoamericano, Andrés Allamand, informó el pasado 27 de octubre que se aguardaba la participación de más de 14 mandatarios, una cifra que permitiría superar ampliamente la asistencia registrada en la cumbre de 2024, realizada en Cuenca, Ecuador.

Entre los gobernantes cuya presencia generaba dudas estaban la mexicana Claudia Sheinbaum y el brasileño Luiz Inácio Lula da Silva.

Javier Milei de Argentina ha confirmado su asistencia al encuentro, mientras proseguían las gestiones diplomáticas para asegurar la participación de otros líderes regionales.

En el caso de Nicaragua, las perspectivas de tener representación al máximo nivel son escasas, mientras que el presidente panameño, José Raúl Mulino, tiene dificultades para asistir debido a que las fechas coinciden con las celebraciones patrias de su país.

Otro de los casos que ha llamado la atención es el de Venezuela, cuya presidenta encargada, Delcy Rodríguez, fue invitada por el Gobierno español pese a las sanciones de la Unión Europea que pesan sobre ella.

Una cumbre con expectativas

La XXX Cumbre Iberoamericana se llevará a cabo bajo el lema “Iberoamérica. Juntos construimos nuestra Comunidad. Juntos la proyectamos hacia el futuro y hacia el mundo”.

Entre sus objetivos principales están el fortalecimiento de la cooperación regional, la transformación digital, la inclusión social y el desarrollo sostenible.

El encuentro tendrá además un significado histórico, ya que coincide con el 35 aniversario de la primera Cumbre Iberoamericana, celebrada en Guadalajara, México, en 1991.