APUNTE.COM.DO.- A escasos días de las elecciones intermedias del 3 de noviembre de 2026 en Estados Unidos, comicios que determinarán quién controla el Congreso, el presidente Donald Trump afronta un panorama internacional desfavorable luego de que dos de sus aliados más cercanos fueran derrotados en Serbia y Brasil.

En ambas naciones, el electorado favoreció a opciones de izquierda, lo que erosiona la red de afinidades políticas que Trump había tejido en Europa y América Latina.

En Serbia, el presidente Aleksandar Vucic, quien gobernaba con mano dura desde 2017 y pretendía pasar a ocupar el cargo de primer ministro, fue vencido por la Lista de Estudiantes.

Vucic había proclamado públicamente que compartía una visión con Trump. Poco antes de los comicios presidenciales estadounidenses de noviembre de 2024, y de nuevo meses más tarde, recibió en Belgrado a Donald Trump Jr.

Ambos dirigentes coincidían además en una postura relativamente favorable hacia Vladimir Putin. Vucic se negó a sumarse a las sanciones de la Unión Europea contra Rusia tras la invasión a Ucrania, siguió comprando materias primas rusas y permitió que la cobertura estatal fuera más afín a Moscú que a Bruselas.

Su salida del poder deja a Trump sin uno de los pocos aliados europeos que compartía esa línea.

En Brasil, el triunfo del presidente Luiz Inácio Lula da Silva sobre Flávio Bolsonaro supone otro revés. El entorno de Trump había respaldado abiertamente al hijo del expresidente Jair Bolsonaro, con quien el mandatario estadounidense mantenía una relación estrecha.

«Trump apoyó firmemente tanto a Jair Bolsonaro, un presidente similar a Trump que ocupó el cargo antes de la victoria de Lula en 2022, como a su hijo Flávio», explicó a DW Lawrence J. Haas, especialista en política exterior del American Foreign Policy Council y ex director de comunicaciones del vicepresidente Al Gore. «No estaba contento con la derrota de ambos y no siente simpatía por Lula. Por eso, la relación con Brasil seguirá siendo, en el mejor de los casos, fría».

Tras la derrota, Flávio Bolsonaro se negó a reconocer los resultados y denunció irregularidades, en un discurso similar al de Trump en 2020. El presidente estadounidense lo respaldó: «Sinceramente, parecía otra elección manipulada. Las elecciones deben ser incuestionables, y esta, en mi opinión, se vio muy mal», declaró al día siguiente del balotaje.

El único resultado parcialmente favorable podría provenir de Israel, donde el partido de Benjamín Netanyahu, aliado de Trump, lidera el escrutinio de las elecciones parlamentarias del 27 de octubre, aunque sin mayoría para formar gobierno.

Más allá de estos comicios, los analistas coinciden en que el impacto en las legislativas estadounidenses será limitado.

«Los estadounidenses votarán en función de cuestiones que afectan directamente sus vidas y de cómo perciban al partido que está en el poder», señaló Haas, quien advirtió que Trump llega a esta cita con «los índices de aprobación más bajos para un presidente antes de unas elecciones de medio mandato desde Harry Truman en 1946», marcado por la preocupación económica y el rechazo a la guerra contra Irán.

Para Trump, que hoy controla ambas cámaras del Congreso, la pérdida de Vucic y Bolsonaro confirma un retroceso de su influencia internacional justo cuando necesita mostrar fortaleza de cara a noviembre.