APUNTE.COM.DO.- La Fiscalía de Francia inició una investigación por tentativa de asesinato luego de que un manifestante lanzara un cóctel molotov contra agentes de seguridad durante una protesta celebrada el sábado en París. El ministro del Interior, Laurent Nuñez, describió el ataque como una "tentativa de homicidio".

El artefacto incendiario impactó a un grupo de gendarmes y provocó que uno de ellos se incendiara. El agente sufrió heridas de carácter leve. Además, la jornada dejó un saldo de cuatro policías heridos en diferentes puntos del país.

Marine Le Pen, líder de la Agrupación Nacional, rechazó el ataque y reclamó que los responsables sean llevados ante la Justicia: "Las imágenes de un policía envuelto en llamas tras ser blanco de lanzamientos de artefactos incendiarios son insoportables. Los autores de este ataque deben ser encontrados y condenados con la mayor severidad".

La causa judicial se abrió pese a que la tercera jornada consecutiva de movilizaciones nacionales mostró una disminución tanto en la cifra de manifestantes como en el número de detenciones. El descenso de la protesta callejera coincide con el regreso a clases tras 15 días de vacaciones de otoño. No obstante, las organizaciones estudiantiles preparan nuevos bloqueos en escuelas secundarias y universidades, y exigen 10.000 millones de euros para la educación pública.

El despliegue policial y las restricciones a la circulación impidieron incidentes de gran escala durante la noche, a pesar de los llamados de grupos de ultraizquierda y otros colectivos radicalizados a cometer actos violentos durante Halloween. Nuñez calificó los episodios protagonizados por algunos manifestantes como una "violencia inaudita".

El informe oficial contabilizaba este domingo por la mañana 779 arrestos, una cifra inferior a los 1.314 registrados el sábado anterior y a los 2.628 del 17 de octubre. El Gobierno calculó que 320.000 personas participaron en las marchas, frente a las 550.000 de la semana previa.

Fuentes gubernamentales señalaron a BFMTV que el Ejecutivo encara los próximos días con "humildad" y "vigilancia". Asimismo, admitieron que el 17 de octubre se produjo un "fallo de anticipación" que desembocó en una crisis del orden público.

Los bloqueos estudiantiles se iniciaron a finales de septiembre como una protesta por el deterioro de la educación pública. A esas demandas se sumaron posteriormente reclamos por la pérdida de poder adquisitivo.

Las principales organizaciones estudiantiles convocaron a retomar las interrupciones a partir del martes y a sumarse el jueves a la huelga general lanzada por los sindicatos franceses para el 5 de noviembre, con la participación de empleados ferroviarios. La agrupación Les Lycéens pidió comenzar las medidas este mismo lunes.

Sabrine Kharbach, portavoz de Union étudiante, relacionó la reanudación de las protestas con la ausencia de respuestas oficiales. "No se han atendido nuestras reivindicaciones", afirmó a la cadena pública Franceinfo.

Los estudiantes acusan al Ejecutivo de Emmanuel Macron de intentar desactivar el movimiento mediante la "desorganización" y el "caos", en particular con las restricciones a las manifestaciones que impidieron que las marchas circularan por los centros urbanos. El Gobierno prometió limitar la cantidad de alumnos por clase, contratar más docentes y modificar durante este curso Parcoursup, la plataforma de admisión a la enseñanza superior.