APUNTE.COM.DO.- A pocas horas de que concluya el escrutinio, en Israel solo existe una certeza política mínima: Benjamín Netanyahu o Gadi Eisenkot tendrán la responsabilidad de conformar el nuevo gobierno, en medio de una evidente fractura social y con la guerra con Irán aproximándose.

La designación de Netanyahu o Eisenkot como arquitectos institucionales depende de una decisión política de Isaac Herzog, presidente de Israel, que la asumirá tras una ronda de conversaciones con todos los bloques partidarios que compitieron en los comicios del 27 de octubre.

El artículo 7(a) de la Ley Básica establece una regla implícita que coloca a Israel en un laberinto político: Herzog no está obligado a elegir al diputado con más votos para conformar gobierno. Puede designar al representante electo que demuestre tener la convocatoria necesaria para sumar 61 bancas, el número que convierte a un candidato en primer ministro de Israel.

"Cuando deba constituirse un nuevo Gobierno, el Presidente del Estado, tras consultar con los representantes de las facciones de la Knesset, encargará la tarea de formar Gobierno a un miembro de la Knesset que le haya notificado que está dispuesto a aceptarla", sostiene el artículo 7(a).

El silencio de la norma es notorio: Herzog tiene margen suficiente para designar a Eisenkot, pese a la mayoría relativa que exhibe Netanyahu.Isaac Herzog, figura clave en la transición política de Israel, tras los comicios del 27 de octubre

Netanyahu lidera el Likud y sus socios políticos son Itamar Ben Gvir, del partido Otzma Yehudit, y Bezalel Smotrich, del partido Hazionut Hadatit, que integran el actual gobierno y llevaron al primer ministro a posiciones extremas de derecha.

El partido Shas representa a la comunidad sefaradí y es liderado por Aryeh Deri, mientras que Judaísmo Unido de la Torá es una alianza de partidos de raíz asquenazí.

En principio, estos partidos respaldarán a Netanyahu y a sus socios electorales.

Con el 90 por ciento de los votos escrutados, Netanyahu suma 53 bancas. Necesita 61 para mantener su cargo de primer ministro de Israel.

Eisenkot tiene como aliados electorales a la coalición Beyachad, que conducen Naftali Bennett y Yair Lapid, y que fueron traicionados por Netanyahu.

Para reflejar la fragmentación actual de la sociedad israelí, la coalición socialdemócrata que responde a Yair Golan está dispuesta a acompañar al general Eisenkot, aunque también sea respaldado por Avigdor Lieberman, que controla al partido nacionalista Ysrael Beyteinu.

En la antípoda ideológica se encuentra la Lista Árabe Unida (Ra'am), que dirige Mansour Abbas, y La Lista Conjunta (Hadash / Ta'al / Balad), una alianza de partidos de ciudadanos árabes-israelíes. Ra'am y La Lista Conjunta respaldarán a Eisenkot.

En ese contexto, Eisenkot y los bloques árabes alcanzarían 67 bancas, un número destacado si se asume que Herzog puede designar a Eisenkot para conformar gobierno, pese a que obtuvo menos bancas que Netanyahu.Mansour Abbas, el líder árabe que puede definir la elección en Israel

Herzog está en una encrucijada. Cuando se conozcan oficialmente los datos, a principios de noviembre, el presidente de Israel tendrá siete días corridos para definir si encarga la conformación del gobierno a Netanyahu o a Eisenkot.

La clave está en la futura bancada árabe, que rechaza una alianza con Netanyahu y observa con cierta empatía política a Eisenkot. A su vez, Netanyahu y Eisenkot ya adelantaron que no harán acuerdos con los legisladores árabes, una táctica política que deja la transición electoral al borde del knockout.

Desde esa perspectiva, en plena alquimia política, Netanyahu podría seducir a Lieberman, que ya lo traicionó, o proponer a Eisenkot un gobierno de unidad. Herzog apuesta a esta hipótesis institucional para evitar un largo proceso de desgaste, cuando Estados Unidos propone una alianza militar para atacar a Irán antes de que concluya 2026.

Eisenkot cree que Lieberman no regresará al entorno de Netanyahu y que es posible lograr el apoyo de los diputados árabes. Pero Eisenkot rechaza un acuerdo con Netanyahu para conformar gobierno: sabe lo que les pasó a Bennett y Lapid, sus actuales socios, cuando decidieron acordar con el actual primer ministro. Fueron piezas de un engranaje de poder que nunca controlaron y sufrieron un desgaste político que Netanyahu aprovechó.Donald Trump apoyó a Benjamín Netanyahu durante la campaña electoral

La política israelí es dinámica e inesperada. Herzog tiene que definir si concede a Netanyahu la posibilidad de sobrevivir o entrega la decisión institucional a Eisenkot, que está forzando un cambio político en Israel.

Si no hay gobierno este año, habrá elecciones en 2027, una posibilidad que en Israel se parece a un dogma de fe.