APUNTE.COM.DO.- El Airbus A340-600 ha sido visto durante buena parte de las tres décadas que lleva surcando los cielos como un fracaso en términos comerciales: una aeronave con escasa rentabilidad que quedó relegada por sus rivales a los pocos años de su entrada en servicio. Sus cuatro motores presentaban un elevado consumo de combustible, su considerable longitud obligaba a obtener permisos especiales en las pistas y su diseño particular le granjeó una reputación asociada a ciertas actividades a bordo que generaban más de una reacción de sorpresa.
Sin embargo, nada de lo anterior pareció tener peso frente al caluroso recibimiento que este mes tuvo uno de los escasos A340-600 que aún siguen operativos al arribar al Aeropuerto Internacional Washington-Dulles para cumplir un vuelo que supondría el final del vínculo de la aerolínea alemana Lufthansa con este modelo.
Cuando el aparato, de 17 años y con matrícula D-AIHW, se aproximó a la puerta de embarque situada frente a la reconocida terminal de la época de los aviones a reacción y la torre de control de Dulles, ambas concebidas por el arquitecto Eero Saarinen, una multitud de entusiastas de la aviación se concentró ante las ventanas y luego se reunió con la tripulación para posar en una fotografía con pancartas que resaltaban la ocasión.





