APUNTE.COM.DO.- La Comisión de Defensa de la Asamblea Nacional francesa ha presentado un informe sobre la propagación de las amenazas híbridas, entendidas como aquellas acciones dirigidas a debilitar a un Estado sin desembocar en un conflicto armado abierto. El texto es el resultado de diez audiencias realizadas entre mayo y junio de 2026 y advierte de que el país se encuentra en un "estado de alerta permanente" frente a ciberataques, sabotajes, campañas de desinformación, espionaje y presión económica.
En las últimas jornadas, diversos expertos e incluso el presidente Emmanuel Macron han aludido a supuestos movimientos híbridos de "potencias extranjeras" vinculados a los disturbios registrados recientemente en París o Marsella, aunque esa relación aún no ha sido confirmada.
El presidente de la comisión, Jean-Michel Jacques, condensó el diagnóstico en una frase: "No estamos en guerra, pero ya no estamos realmente en paz". De acuerdo con el informe, la confrontación ya no se circunscribe al campo de batalla ni a las fronteras, sino que puede manifestarse a través de un cable submarino, una red informática, una empresa estratégica, una infraestructura energética o una campaña viral en redes sociales.
El documento identifica a Rusia como uno de los principales impulsores de esta estrategia, en especial desde la invasión de Ucrania. También menciona riesgos asociados a China, por sus intentos de captación tecnológica y su presión económica, y a Irán, al que acusa de emplear intermediarios de la criminalidad organizada para actuar contra objetivos israelíes o judíos en territorio francés.
Macron ha pedido calma y ha exigido a los partidos políticos y a los sindicatos una condena explícita de la violencia.
El informe reúne datos que ilustran la intensidad de la presión en el ámbito digital. La Agencia Nacional de Seguridad de los Sistemas de Información (Anssi) contabilizó más de 8.600 violaciones de datos en 2026, lo que representa un 45% más que el año previo. Francia sufriría un promedio de diez ciberataques diarios contra infraestructuras críticas.
Los ataques no se dirigen únicamente a ministerios o instalaciones militares: hospitales, ayuntamientos, empresas, operadores de telecomunicaciones y pequeños proveedores industriales también figuran entre los objetivos. El texto subraya que las filtraciones de datos han aumentado de forma notable y que los delincuentes aprovechan la amenaza de divulgar información robada para obtener dinero o sembrar desconfianza.
La amenaza presenta además una dimensión física. La comisión menciona sobrevuelos de drones sobre instalaciones militares o industriales sensibles, actos de sabotaje y operaciones de reconocimiento. Estas acciones pueden servir para probar defensas, detectar fallos o medir el tiempo de reacción de las autoridades. En el plano informativo, los diputados alertan de campañas que no siempre buscan convencer a la población de una versión determinada, sino confundirla.
La investigadora Christine Dugoin-Clément explicó ante la comisión que la evolución va "del falso a la duda" y de la duda a la pérdida total de confianza en cualquier información. Las herramientas de inteligencia artificial agravan este fenómeno, pues permiten fabricar imágenes, vídeos o audios falsos cada vez más creíbles, además de generar miles de mensajes automatizados para simular un falso consenso en redes sociales. El organismo Viginum, creado en 2021 para detectar injerencias digitales extranjeras, ha identificado operaciones atribuidas a redes prorrusas dirigidas contra intereses franceses y procesos electorales.
Francia sostiene que ha reforzado sus capacidades desde 2017. En ese marco creó el Mando de Ciberdefensa, el Comcyber, y posteriormente un mando específico del Ministerio del Interior para perseguir la ciberdelincuencia, además de Viginum. La respuesta, no obstante, no puede ser solo militar o tecnológica.
El informe plantea una movilización más amplia que involucre a ministerios, fuerzas de seguridad, jueces y ciudadanos. En ese sentido, la Comisión de Defensa reclama mejorar la preparación ciudadana y ha difundido la guía Tous responsables ("Todos responsables"), con recomendaciones para afrontar crisis graves.
Según el texto, la defensa nacional comienza "en la robustez de las redes, la seguridad de las instalaciones y la vigilancia de los territorios". Los territorios de ultramar ocupan un lugar particular en este análisis, ya que su dependencia de suministros externos, cables submarinos y conexiones marítimas los convierte en espacios especialmente vulnerables. Francia teme que puedan ser objeto de campañas de influencia, presiones económicas o maniobras destinadas a cuestionar su soberanía.
El mensaje final del informe es claro: la guerra híbrida exige resistencia sostenida en el tiempo. Francia no se prepara solo para responder a un ataque puntual, sino para evitar que la acumulación de incidentes, filtraciones, campañas de odio o sabotajes termine mermando las capacidades del país.