APUNTE.COM.DO.- Los moradores de Serua, una pequeña isla de Fiyi ubicada a 750 metros de la costa principal, desestimaron las propuestas de reubicación aunque la subida del nivel del mar ya afecta sus hogares. La comunidad prefirió fortalecer las defensas del territorio antes que dejarlo, y describe su entorno como una "vista de USD 100 millones".

El único obstáculo entre la aldea y el océano es un muro de concreto levantado en la década de 1980. "Cuando la presión atmosférica es más fuerte, las olas crecen y se meten directamente en la aldea", declaró el residente Avenai Ranuku a la agencia AFP durante una visita efectuada en octubre de 2026. En el extremo oriental de la isla, el agua golpea los pilotes donde antes se levantaban casas y un hospital.

En el lado occidental, dos viviendas tuvieron que ser trasladadas debido a que la erosión costera consumió el terreno, según comprobó la agencia en su recorrido.Un pastor alemán recostado en el suelo delante de un hombre y una mujer sentados bajo palmeras frente a un cielo azul

Durante 2025, la aldea de Serua colaboró con la organización Habitat for Humanity para confeccionar un plan pormenorizado de reducción de riesgos ante desastres. El documento se elaboró después de que la mayoría de los habitantes rechazara de manera rotunda los llamados a mudarse al continente.

Los resultados fueron alarmantes. Alrededor del 20 % de las casas estaba en condición crítica y apenas tres estructuras tenían la solidez requerida para soportar un ciclón. "La isla carece de barreras naturales contra el oleaje y enfrenta de forma constante la amenaza del aumento del nivel del mar", señaló el informe.

El diagnóstico igualmente determinó que más de la mitad de las viviendas mostraba cimientos y techos inestables, además de paredes y refuerzos endebles. A ello se sumaban la intrusión salina, que reduce la fertilidad del suelo agrícola, los desbordes frecuentes del dique en mareas altas y la acumulación de agua estancada tras las lluvias.Viviendas sobre un terreno con tumbas y palmeras frente a una ensenada de agua y colinas bajo un cielo despejado

Tras conocer el informe, la comunidad reaccionó de inmediato. Durante la visita de AFP en octubre, decenas de trabajadores renovaban casas en la costa norte de la isla. Paredes frágiles y techos de chapa ondulada eran retirados y llevados en bote hasta el continente.

Algunas viviendas ya fueron elevadas sobre pilares más altos para aminorar el efecto de las inundaciones, y otras seguirán el mismo procedimiento en las próximas semanas. El plan también sugiere mejorar el acceso a la isla: con marea baja es posible llegar a Serua caminando por una fila de postes eléctricos que sobresalen del fondo marino, pero con marea alta la única vía de llegada es una embarcación.

Ranuku recordó el paso del ciclón Winston en febrero de 2016, el más potente registrado en el hemisferio sur, que azotó Fiyi con vientos superiores a 280 kilómetros por hora. Esa noche, toda la población de la isla se refugió en la cima de una colina mientras las olas arrasaban los techos de las casas.Vista espacial de una espiral de nubes blancas con un ojo central sobre el mar azul junto a la masa terrestre

"Cuando el jefe da la orden, todos subimos. Nos ayudamos unos a otros, cargamos todo desde las casas y la comida. Ese es nuestro plan de evacuación", narró el isleño. El ciclón dejó 44 fallecidos en todo el archipiélago y afectó a unas 540.000 personas, equivalentes al 62 % de la población nacional, de acuerdo con datos del Gobierno fiyiano.

A pesar de ese antecedente, los habitantes de Serua insisten en quedarse. Desde el refugio en la colina, con la mirada puesta en la Costa de Coral, Ranuku resumió el sentir colectivo: "Amamos esta isla. Aire fresco, salir a pescar todos los días… por eso no se quieren ir". Y concluyó: "¿Por qué vamos a querer irnos? Tenemos vistas de USD 100 millones".