APUNTE.COM.DO.- Señor presidente Luis Abinader, hay decisiones cuyo valor permanece mucho después de concluir un período de gobierno. Son aquellas que transforman la capacidad del Estado para servir a las personas y dejan instituciones más fuertes para las generaciones siguientes.

Fortalecer el financiamiento de las alcaldías puede convertirse en una de esas decisiones, inseparablemente ligada a su gobierno y a su propuesta de cambio.

El bienestar de los dominicanos comienza en su entorno inmediato: la calle por donde caminan, la limpieza de su comunidad, las condiciones de sus aceras y el parque donde juegan sus hijos. Allí, donde transcurre la vida cotidiana, la ciudadanía necesita que el cambio tenga una expresión concreta.

Las alcaldías son las instituciones públicas más próximas a esas necesidades. Sus autoridades reciben directamente las reclamaciones, recorren los sectores y conocen las dificultades de sus comunidades.

La Ley 176-07 reconoce esa cercanía y la importancia de los gobiernos locales para el bienestar y la prestación de servicios. Para cumplir esa responsabilidad necesitan básicamente recursos suficientes.

Por eso, señor presidente, le propongo encabezar un acuerdo nacional para fortalecer el financiamiento municipal, tomando como punto de partida el cumplimiento de la legislación que establece la participación de los municipios en los ingresos del Estado.

La precisión jurídica es importante: la Ley 176-07 establece el régimen municipal, mientras el artículo 3 de la Ley 166-03 dispone, desde 2005, una participación del diez por ciento para el conjunto municipal, calculada sobre la base de ingresos y con las exclusiones previstas en esa norma. Dar cumplimiento a ese marco merece una discusión pública sustentada en cifras claras y decisiones presupuestarias responsables.

Su liderazgo puede reunir al Gobierno central, al Congreso Nacional y a las autoridades municipales alrededor de una ruta verificable: transparentar cuánto corresponde conforme a la ley, cuánto se asigna y cómo cerrar las diferencias, con compromisos presupuestarios y plazos definidos.

Una decisión de esa naturaleza daría contenido duradero a la propuesta de cambio. Permitiría que el fortalecimiento de los gobiernos locales quedara asociado a una gestión que comprendió que el desarrollo nacional también se construye desde los barrios, las comunidades y los municipios.

Con recursos suficientes y previsibles, una alcaldía puede planificar mejor la recogida de residuos, mantener sus equipos, conservar espacios públicos y ejecutar las obras que le corresponden. Puede dedicar más atención a prevenir problemas y dar continuidad a intervenciones que mejoren la vida comunitaria.

También puede fortalecer su contribución al desarrollo económico local: facilitar iniciativas de emprendimiento, promover la innovación y articular proyectos de economía circular. Uimage.png