APUNTE.COM.DO.- Una revisión de la literatura científica publicada este jueves en la revista Trends in Endocrinology & Metabolism, de Cell Press, plantea que los embarazos muy seguidos podrían acelerar el envejecimiento biológico de la mujer.
La ciencia ya había establecido que la gestación provoca una remodelación endocrina, inmunitaria y metabólica considerable en el organismo femenino, lo que acelera de manera temporal su envejecimiento biológico. Estos cambios llegan a su punto máximo durante el tercer trimestre del embarazo o en el momento del parto, y se revierten en parte o por completo después del postparto, una etapa que funciona como una ventana crucial de recuperación.
Por esa razón, la Organización Mundial de la Salud aconseja esperar como mínimo 24 meses tras el nacimiento de un bebé vivo antes de buscar otro embarazo, tanto por el bienestar de la madre como del niño.
Stephen Albright y Jesse Poganik, investigadores médicos de la Universidad de Harvard y del hospital Brigham and Women de Boston (Estados Unidos), revisaron los estudios médicos más sólidos sobre el tema, que en conjunto reúnen datos de unos 47 millones de embarazos en distintas partes del mundo.
Sus conclusiones indican que cuando los denominados “intervalos intergenésicos” (el tiempo entre embarazos) son cortos, se interrumpe la recuperación natural de la salud de la mujer, lo que hace que el desgaste físico se acumule de manera progresiva con cada nueva gestación y podría acelerar el envejecimiento biológico.
Los autores también observaron que la velocidad de recuperación después del parto y los biomarcadores analizados pueden verse influidos por la edad de la mujer, el índice de masa corporal, enfermedades preexistentes (en especial la diabetes gestacional), el estado nutricional, el estrés, la duración de la privación de sueño durante la lactancia y las condiciones socioeconómicas.
“Aceptamos la idea de que una mujer embarazada experimenta cambios en su edad biológica a corto plazo, si no dispone de tiempo entre gestaciones para revertirlos la acumulación de estos cambios puede alterar su proceso de envejecimiento. Es un tema que hay qué seguir investigando”, afirma Poganik en un comunicado de Harvard.
«Comprender mejor estas dinámicas ayuda a explicar la relación entre la gestación y el riesgo de mortalidad a largo plazo», añade Poganik.
Los autores señalan que existe literatura científica que respalda que un determinado número de partos, o llevar un embarazo a término, resulta beneficioso para la esperanza de vida de la mujer; la clave estaría en que las gestaciones no ocurran muy seguidas, para que la mujer pueda recuperarse.
También subrayan que su trabajo no es empírico, sino una revisión científica que combina hallazgos de cohortes humanas y de diversas plataformas de medición (relojes epigenéticos, longitud de los telómeros o marcadores clínicos).
“Esta hipótesis abre posibilidades interesantes, pero aún no se ha demostrado que los embarazos cortos sean responsables de los efectos aparentes de las células envejecidas de forma irreversible y de si los cambios conducen a desenlaces clínicamente significativos a largo plazo”, matiza Yolanda Cabello, directora del Centro Universitario Instituto Nebrija Mallorca, en una reacción recogida por Science Media Centre.