APUNTE.COM.DO.- El herpes zóster, conocido popularmente en República Dominicana como culebrilla, es una infección viral que puede provocar dolor intenso, lesiones en la piel y complicaciones que persisten incluso después de desaparecer las ampollas. Aunque suele afectar con mayor frecuencia a los adultos mayores, también puede presentarse en personas jóvenes y reactivarse décadas después.

La doctora Yicenia Brito, PhD, especialista en infectología y endocrinología, explica que esta enfermedad se produce por la reactivación del virus varicela-zóster, responsable de la varicela, que permanece latente en el organismo después de la infección inicial.

Aclara que el virus puede permanecer inactivo durante décadas y reactivarse cuando disminuyen las defensas del organismo. El riesgo aumenta con la edad, especialmente después de los 50 años, y en personas inmunodeprimidas o con determinadas enfermedades crónicas.

La galena, miembro del grupo Urus, describe que los síntomas pueden comenzar con dolor localizado, ardor, hormigueo o sensibilidad excesiva en una zona de la piel. Posteriormente, aparecen ampollas agrupadas que generalmente afectan un solo lado del cuerpo.

Recomienda buscar atención médica ante estas manifestaciones, sobre todo si aparecen lesiones cerca de los ojos, debido al riesgo de complicaciones que pueden comprometer la visión.

La doctora señala que los antivirales, como el aciclovir y el valaciclovir, ofrecen mayores beneficios cuando se administran durante las primeras 72 horas desde la aparición de la erupción, aunque algunos pacientes pueden necesitarlos después de ese período. Una de las complicaciones más relevantes es la neuralgia posherpética, un dolor nervioso que puede persistir durante meses o incluso años, afectando el sueño, la movilidad y el bienestar emocional.

Asegura que la culebrilla se contagia y que una persona con herpes zóster activo puede transmitir el virus a alguien que no tenga inmunidad frente a la varicela. En ese caso, la persona expuesta puede desarrollar varicela, no directamente herpes zóster. Brito aconseja mantener cubiertas las lesiones, lavarse las manos y evitar el contacto con personas vulnerables mientras existan ampollas activas.

Insiste en que la culebrilla no debe considerarse únicamente una afección de la piel, pues también compromete los nervios y puede dejar secuelas dolorosas. Finalmente, dijo: “Actualmente disponemos de una vacuna recombinante, no elaborada con virus vivo, conocida como Shingrix, que representa uno de los avances más importantes en la prevención del herpes zóster. En el país la tenemos disponible. La vacunación permite actuar antes de que aparezca la enfermedad y, especialmente, antes de que se produzcan complicaciones dolorosas que pueden limitar la calidad de vida”.

— Manejo

Reconocer tempranamente los síntomas, buscar atención médica sin demora y comprender que hoy contamos con herramientas eficaces de prevención son, según Brito, medidas fundamentales para reducir el impacto.