APUNTE.COM.DO.- Hasta 12.000 ciudadanos de Corea del Norte que trabajan en una planta rusa de fabricación de drones sufren “graves violaciones de derechos humanos y trata de personas”, de acuerdo con un informe difundido por el Centro de Estudios Estratégicos e Internacionales (CSIS) y el Instituto George W. Bush.
El estudio centra su atención en el complejo de Alabuga, situado en la localidad rusa de Yelabuga, en la república de Tartaristán, un punto donde confluyen los intereses de Rusia, Corea del Norte, China e Irán.
Según el documento, la invasión a gran escala de Ucrania lanzada por Rusia en febrero de 2022 creó una necesidad de drones que Moscú no podía cubrir por cuenta propia. La solución fue un acuerdo para producir en territorio ruso el modelo Shahed, de diseño iraní, lo que dio lugar al crecimiento de la mano de obra que actualmente sostiene la planta de Alabuga.
El informe del CSIS y el Instituto George W. Bush documenta que Corea del Norte obtiene ingresos al quedarse con hasta el 90% de los salarios de sus trabajadores enviados a la fábrica rusa. El texto califica ese esquema como “trabajo forzado”, organizado mediante un convenio entre Estados.
El reporte indica que Rusia y Corea del Norte incumplen la Resolución 2397 del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas, aprobada en diciembre de 2017, que obliga a los Estados miembro a repatriar a los trabajadores norcoreanos en un plazo de dos años. “El régimen norcoreano está vendiendo la mano de obra de sus ciudadanos en el marco de un acuerdo entre Estados, controlando si pueden salir del país y reteniendo la mayor parte de sus salarios”, afirma el documento.
De acuerdo con el informe, Moscú obtiene más de 5.500 drones al mes para su guerra contra Ucrania, mientras China se beneficia como principal proveedor de componentes de doble uso, entre ellos baterías, piezas electrónicas internas, motores y sistemas de navegación.
Corea del Norte, por su parte, analiza el conflicto ucraniano para incorporar avances tecnológicos a su propio programa armamentístico de drones militares.
Irán, por su lado, ha entregado a Rusia drones Shahed, lo que ayudó a Moscú a producir variantes nacionales mejoradas, conocidas como Geran. El propio reporte del CSIS detalla que, entre marzo y mayo, Rusia disparó más de 200 drones diarios contra Ucrania, con un total que superó los 8.000 lanzamientos solo en mayo, fabricados en Alabuga con mano de obra sometida a trata.
Esos drones son empleados, según el informe, de manera indiscriminada contra ciudades ucranianas y contra la red eléctrica, además de utilizarse para atacar a soldados y civiles. El documento sostiene que los cuatro países, conocidos en conjunto como CRINK (China, Rusia, Irán y Corea del Norte), no mantienen una alianza formal, pero cada vez se habilitan más entre sí para evadir presiones internacionales, sostener conflictos y amenazar al mundo democrático.
El reporte elaborado por el CSIS y el Instituto George W. Bush insta al Departamento de Estado de Estados Unidos a liderar esfuerzos para advertir a países del Sur Global sobre prácticas falsas de reclutamiento laboral que sostienen a la industria militar rusa. También pide al Departamento del Tesoro estadounidense perseguir y aplicar sanciones contra empresas fachada e instituciones educativas que habilitan la red de trata de personas.
El documento recomienda además que Estados Unidos, a través de la ONU, establezca un equipo multilateral para investigar el complejo de Alabuga y documentar los abusos ocurridos allí. Asimismo, llama a los aliados democráticos y a la comunidad internacional a visibilizar de forma pública y sostenida las acciones de los individuos, regímenes y empresas cómplices, con el fin de desalentar futuras asociaciones comerciales y vínculos diplomáticos con los países del bloque CRINK.
Por último, el informe recomienda aumentar la presión para que las empresas extranjeras que operan dentro de la zona económica especial de Yelabuga se retiren del lugar. El documento precisa que hay varias empresas europeas y al menos una empresa estadounidense con presencia en el complejo.