APUNTE.COM.DO.- John DeLorean persiguió durante toda su vida dos metas: vivir rodeado de lujos y fabricar el automóvil más hermoso del mundo. La segunda la alcanzó en 1981 con el lanzamiento del DeLorean DMC-12, un vehículo de diseño futurista que el director Robert Zemeckis y el productor Steven Spielberg eligieron para que los protagonistas de Volver al futuro viajaran en el tiempo. La primera parecía encaminada, hasta que el 19 de octubre de 1982 fue arrestado por agentes federales bajo la acusación de intentar concretar una operación de narcotráfico por más de 24 millones de dólares. El auto de sus sueños había fracasado en ventas y con esa maniobra pretendía rescatar de la bancarrota a su empresa.

Tenía entonces 57 años y había escalado desde muy abajo hasta la cima, pero su desplome fue tan rápido como violento. Tal vez por eso, al cierre de la tercera y última entrega de la saga, Zemeckis y Spielberg decidieron que el DeLorean viajero del tiempo terminara arrollado por un tren a alta velocidad, como metáfora de lo que le ocurrió a DeLorean con sus aspiraciones.Pontiac GTO

Hasta ese momento encarnaba el arquetipo del self made man estadounidense. Nació en Detroit, Michigan, el 6 de enero de 1925, hijo de Zachary, un inmigrante rumano que trabajaba como obrero de Ford y era delegado sindical, y de Kathryn, una inmigrante austrohúngara empleada en General Electric. Creció en un barrio de clase trabajadora y se formó en escuelas públicas. En 1942, cuando terminaba la secundaria, sus padres se separaron por el alcoholismo de Zachary, quien abandonó el hogar familiar para mudarse a una pensión. El joven John pudo continuar sus estudios gracias a una beca en el Instituto de Tecnología de Lawrence, donde se graduó como ingeniero en 1948, tras una interrupción obligada para combatir en la Segunda Guerra Mundial.

Regresó de Europa sin heridas, concluyó la carrera y, en lugar de buscar empleo como ingeniero, se dedicó a vender seguros mientras estudiaba de noche Administración de Empresas. Quería aprender técnicas de venta y de conducción que, sumadas a su formación técnica, le abrieran las puertas en una gran compañía.

No fue hasta 1952 cuando dio sus primeros pasos en la industria automotriz, al integrarse al equipo de investigación y desarrollo de Packard Motor Company, donde apenas permaneció un año antes de pasar a Chrysler, empresa en la que además de mejorar su salario se perfeccionó en el Chrysler Institute of Engineering y obtuvo una maestría en ingeniería automotriz.

Al año siguiente se incorporó a Pontiac, una marca de General Motors, donde pronto se distinguió al liderar el equipo de producción del Pontiac GTO, el primer muscle car, un tipo de deportivo que luego sería imitado por el Ford Mustang, el Dodge Charger y el Chevrolet Camaro. El vehículo fue un éxito comercial, con 32.450 unidades vendidas durante 1964, lo que impulsó a DeLorean a los niveles más altos de la empresa.

Sus colegas lo veían como un ejecutivo atípico que rompía los moldes de comportamiento y vestimenta de la época. Usaba el pelo más largo y, en lugar de la corbata obligatoria, acudía a trabajar con la camisa abierta. Fuera de la oficina se le solía ver en restaurantes costosos, acompañado por su tercera esposa, la modelo Cristina Ferrare, mucho menor que él.

Con un sueldo superior al medio millón de dólares y las gratificaciones que obtenía por sus logros, podía permitirse todos los lujos, pero aun así se sentía insatisfecho: “Disfrutar de la vida ocupaba una posición muy alta en mi lista de prioridades. Incluso con 650.000 dólares al año, si el trabajo no te satisface, hacés otra cosa”, explicó cuando ya dirigía su propia compañía automotriz.Pontiac GTO

Dejó Pontiac en 1975 para fundar su propia empresa, a la que puso su apellido: DeLorean Motor Company. Tenía 48 años y quería producir el auto más atractivo del mundo. Para lograrlo reunió a los mejores: convocó a Colin Chapman, de Lotus Cars, para diseñar el chasis y la suspensión, y encargó la carrocería al diseñador italiano Giorgetto Giugiaro, que le dio al DeLorean una forma futurista que rompía todos los esquemas.

El resultado fue un automóvil llamativo de acero inoxidable, con estilo deportivo y puertas en forma de alas de gaviota. El propio John DeLorean se ocupó del motor, un V6 de 2.85 litros montado en la parte trasera que producía 130 caballos de fuerza, una potencia escasa para un auto con tantas pretensiones. Aun así, los inversionistas quedaron encantados con el producto. Consiguió un préstamo del Bank of America y logró que figuras como Sammy Davis Jr., Roy Clark y Johnny Carson aportaran una buena cantidad de dólares para sumarse a la aventura. Además, sedujo a los concesionarios con un programa por el que adelantaban dinero a cambio de acciones.

Con el prototipo terminado, solo le faltaba encontrar el lugar ideal para instalar la fábrica e iniciar la producción en serie. Tras estudiar opciones en Estados Unidos y Canadá, se decidió por Irlanda del Norte porque el gobierno británico le prometió unaJohn DeLoreanAUTO DELOREAN PELICULA VOLVER AL FUTURO