APUNTE.COM.DO.- Un movimiento tan habitual como salir de la cama, cargar a un niño o estirar el brazo para alcanzar un objeto puede provocar una punzada intensa en la zona baja de la espalda.

El doctor Min Yoo, especialista en medicina física, rehabilitación y medicina del dolor de Mayo Clinic, señala que ese dolor que aparece de forma súbita y que muchas personas describen como un “tirón” puede tener origen en una distensión muscular, pero también en un disco herniado, en problemas de las articulaciones e incluso, aunque con menos frecuencia, en una fractura vertebral.

“La buena noticia es que la mayoría de los episodios de dolor lumbar mejora con el tiempo, actividad suave y cuidados sencillos en casa”, agrega el especialista.

Indica que una de las causas más habituales es la distensión de los músculos o la lesión de los ligamentos que contribuyen a estabilizar la columna, aunque también pueden influir la irritación o hernia de un disco intervertebral, la artritis de las pequeñas articulaciones de la columna y alteraciones de la articulación sacroilíaca.

“Como varias de estas condiciones producen síntomas parecidos, identificar el origen puede requerir una evaluación clínica y, solo en determinados casos, estudios de imagen”, destaca Yoo.

El especialista reconoce que las molestias no se manifiestan de la misma manera en todas las personas: algunas sienten una punzada aguda, mientras que otras experimentan dolor sordo, rigidez o incomodidad que se intensifica con determinados movimientos.

“Incluso la manera en que responde la espalda puede orientar al especialista: cuando el dolor empeora al inclinarse hacia delante podría estar relacionado con un problema de disco, mientras que si aumenta al arquearse hacia atrás puede apuntar hacia la irritación de articulaciones facetarias”, explica.

Ante un episodio repentino, el doctor Yoo indica que permanecer inmóvil en la cama no suele ser la mejor decisión. Su recomendación es hacer un reposo relativo: suspender de forma temporal las actividades que agravan los síntomas, pero seguir moviéndose con suavidad dentro de lo que resulte tolerable.

Sin embargo, hay señales que cambian por completo el panorama. Un dolor de espalda repentino acompañado de pérdida del control de la vejiga o del intestino, debilidad intensa en ambas piernas o entumecimiento en los glúteos y la parte interna de los muslos exige atención médica inmediata, ya que puede indicar una compresión grave de los nervios o de la médula espinal.

También merecen especial atención quienes levantan objetos pesados o realizan trabajos físicamente exigentes, así como las personas con debilidad en los músculos que sostienen la columna.

En los adultos mayores existen riesgos adicionales, destaca Yoo: las mujeres posmenopáusicas con osteoporosis, por ejemplo, tienen mayor probabilidad de sufrir fracturas por compresión vertebral, por lo que la aparición de un dolor intenso y repentino amerita una evaluación sin demora.

En cuanto a la prevención, el doctor Min Yoo afirma que esta cuenta y recomienda mantener fuertes y flexibles los músculos centrales del cuerpo, aprender a levantar peso y realizar movimientos con una mecánica corporal adecuada.