APUNTE.COM.DO.- El primer ministro francés, Sébastien Lecornu, rechazó que las fuerzas de seguridad del país tengan instrucciones de "enfrentarse" a los estudiantes de secundaria que desde hace más de dos semanas protagonizan protestas en Francia, en un contexto de crecientes denuncias por brutalidad policial y tras jornadas de movilizaciones que han dejado cientos de heridos y más de 6.500 detenidos, en su mayoría menores de edad.

Lecornu se pronunció la noche del miércoles en un discurso televisado a la nación, horas después de que el Ministerio del Interior comunicara la suspensión del uso de granadas aturdidoras en las protestas estudiantiles. El primer ministro admitió que el país no puede quedarse "indiferente" ante los reclamos de los jóvenes y reconoció que "la ira de los jóvenes no viene de la nada".

La decisión de suspender el uso de granadas aturdidoras se adoptó luego de que un adolescente de 15 años perdiera una mano el lunes en la ciudad de Lens, en el norte de Francia, alcanzado por un disparo policial con ese tipo de artefacto. El ministro del Interior, Laurent Nunez, confirmó la medida ante la emisora RTL.

"Estoy suspendiendo su uso en las protestas de estudiantes de secundaria hasta que se esclarezcan los hechos del incidente", declaró Nunez. El funcionario aclaró que la suspensión se aplica "solo para las protestas de estudiantes de secundaria" y durante "el tiempo suficiente para entender lo que ocurrió".

El caso de Lens no es el único que está bajo escrutinio. La semana pasada, un estudiante de 14 años en el noroeste de París fue impactado en el rostro por una granada de gas lacrimógeno disparada a corta distancia y perdió varios dientes. Un policía fue imputado el martes por ese episodio.

Desde el inicio de las protestas se han abierto 18 investigaciones internas por denuncias de mala conducta policial, según informó Nunez. Organizaciones de derechos humanos, sindicatos y los propios estudiantes habían acusado a las autoridades de usar una fuerza desproporcionada para contener las manifestaciones.

Lecornu prometió que el Gobierno presentará a fines de octubre un plan de respuesta a la crisis, aunque no dio detalles concretos sobre las medidas. "En el pasado, demasiadas promesas no se cumplieron, simplemente porque eran insostenibles. Lo que quiero son respuestas concretas, rápidas y totalmente financiadas", afirmó el primer ministro.

La ausencia de una respuesta inmediata, criticada por los líderes estudiantiles tras las reuniones del miércoles en el Ministerio de Educación, no parece haber calmado los ánimos.

Los organizadores convocaron nuevas manifestaciones para el jueves y varios sindicatos de educación llamaron a huelgas nacionales. "Sabemos que si dejamos de hacer oír nuestra voz, el movimiento perderá impulso", dijo Marilou, estudiante de secundaria en Fontainebleau, cerca de París, quien prefirió no dar su apellido. "Queremos acción real, y hasta que la consigamos, seguiremos movilizándonos", agregó en declaraciones a la agencia AFP.

El líder sindical estudiantil Ryad Rani llamó a mantener la presión: "Quiero instar a los estudiantes, tanto de secundaria como universitarios, a mantenerse movilizados a partir de mañana. Porque el equilibrio de poder está de nuestro lado". Los manifestantes denuncian falta de profesores, horarios sobrecargados, aulas deterioradas y edificios que no resisten el aumento de las temperaturas, y aseguran contar con propuestas presupuestadas para presentar en un encuentro que han solicitado con Lecornu.

El deterioro educativo tiene respaldo en cifras internacionales: según el Programa para la Evaluación Internacional de Alumnos (PISA) de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), los adolescentes franceses de 15 años obtuvieron en 2025 un puntaje 43 puntos menor en comprensión lectora que en 2015, la mayor caída entre los países de la organización. Sus resultados en matemáticas también registraron el mayor retroceso.

Los estudiantes bloquearon el acceso a más de 500 escuelas secundarias para exigir mejoras edilicias y la contratación de docentes. Mientras la mayoría de las escuelas reabrió el miércoles, más de 500 continuaban al menos parcialmente cerradas, con estudiantes bloqueando las puertas con montañas de contenedores de basura. En el Liceo Lamartine, en el centro de París, los manifestantes cantaron la Marsellesa, corearon consignas y realizaron olas mexicanas mientras bloqueaban la entrada del establecimiento.

"Vimos que había muchas paredes en ruinas, escasez de profesores en las escuelas públicas, docentes ausentes", relató Gabriel Fillieule, exalumno de un colegio público que ahora asiste a uno privado. Él y otros manifestantes afirmaron que protestan para exigir mejores condiciones de aprendizaje para todos.

No todas las protestas fueron pacíficas. La policía utilizó gas lacrimógeno y replegó a manifestantes en una calle bloqueada con contenedores de basura frente a la universidad Sciences Po, en el centro de París.

Los sindicatos educativos y agrupaciones de estudiantes convocaron a nuevas huelgas nacionales para mantener la presión sobre el Gobierno.