APUNTE.COM.DO.- La exalumna de la Universidad de Cornell que denunció una violación grupal registró en grabaciones sus conversaciones telefónicas con integrantes de la fraternidad Chi Phi, en las que se evidencian intentos por reconstruir lo sucedido y posibles maniobras para contener la denuncia, según reportes de ABC News y CNN.

Las conversaciones son previas a la denuncia que la mujer, identificada como Jane Doe, presentó el 8 de noviembre de 2024 ante la Policía de Cornell. En ella sostuvo que durante una reunión celebrada el 19 de octubre había sido víctima de abuso por parte de entre ocho y diez hombres.

Durante una de las audiencias con la policía universitaria, la denunciante cuestionó "los encubrimientos que estos chicos intentaron realizar", en referencia a los contactos y otros intentos de manipular a testigos.

La investigación interna de Cornell culminó con la expulsión de dos hombres y la suspensión de otros. El capítulo de Chi Phi fue suspendido el mismo día en que se presentó la denuncia.

Por su parte, la Fiscalía del condado de Tompkins decidió no presentar cargos después de leer un resumen de seis páginas de la declaración de la exestudiante, al que le faltaban partes, entre ellas la afirmación de que podía decir con "100% de seguridad" que había sido abusada.

Una amiga de Doe declaró ante las autoridades universitarias que algunos integrantes intentaron contactar a la denunciante casi todos los días para "mantenerla en buenos términos y que no se preocupara por la situación".

Según su abogado, Thomas Giuffra, la joven comenzó a grabar sus conversaciones para contar con una "referencia de la escasa información que recibía" mientras trataba de comprender lo que había sucedido, informó CNN.

Tres semanas después del episodio del 19 de octubre y un día antes de presentar su denuncia, Doe llamó a Matthew Ingalls, el miembro de Chi Phi que la había invitado a la casa. En una de esas llamadas, revelada por ABC News, le explicó: "Estoy tratando de reconstruir los hechos, ¿sabes?, estoy muy confundida".

En un mensaje, la mujer le escribió: "Esto está arruinando mi vida temporalmente. Mi reputación está destruida y estoy completamente avergonzada. Estoy furiosa porque tanta gente no debería saberlo y siento que sé quiénes eran algunas de las ratas en la sala".

Después de formalizar la denuncia, Jane Doe contactó con Ingalls y con otros dos hombres supuestamente vinculados al caso para solicitar su relato de lo ocurrido. Les relató que había sido atendida en urgencias y que seguía terapia para tratar las consecuencias físicas y emocionales.

En una de las llamadas con Ingalls, le preguntó cómo habían llegado otros hombres a la habitación. El hombre le respondió que la puerta estaba abierta, que la fiesta estaba concurrida y que no había otro sitio al que ir.

El implicado no hizo alusión a los mensajes que había enviado a un grupo de Snapchat integrado por casi 60 miembros de la fraternidad, en los que invitaba a otros a entrar al cuarto.

Ingalls también intentó hacerle creer a Doe que ella había dicho que estaba sobria. Sin embargo, la joven insistió en que estaba 100% segura de haberle dicho que había estado en un bar para un evento de una hermandad femenina y "yo nunca miento".

Cuando intentó que le diera los nombres de los otros presentes, él pareció sugerir que los recuerdos de ambos podrían no ser precisos: "Me he exprimido el cerebro con este misterio. Ya sabes, es posible que ambos recordemos esto y que no sea cierto".

En otro momento, la exalumna llamó al estudiante de segundo año Winston Lee. En esa conversación, dijo que había estado "profundamente intoxicada" y añadió que, en algún momento, aceptó consumir ketamina.

Lee le manifestó que lamentaba las consecuencias que ella afrontaba y afirmó que le habían aconsejado no escribirle porque creían que "estaba pasando por una situación difícil". A su vez, le comentó que escribió una carta para ella, según la grabación obtenida por ABC News.

En respuesta, Jane Doe le expresó: "Me dieron múltiples sedantes y después estuve rodeada de entre 8 y 10 hombres. Esto se clasifica como una violación grupal".

Al interrogar cómo habían entrado tantas personas a la habitación, Lee contestó que no había nada que indicara que ocurriera algo allí. En la llamada no mencionó su participación en un hilo de Snapchat.

Otro de los hombres señalados le envió una disculpa por "cómo se dieron las cosas". Según CNN, documentos obtenidos por The New York Times y corroborados por el abogado de la denunciante indican que el estudiante manifestó que él y otro participante estaban demasiado afectados por las drogas y el alcohol como para detener la situación y expulsar a otras personas antes de que "se descontrolara".

Una semana después de la denuncia, la policía de Cornell redactó cartas dirigidas a Verizon y T-Mobile para solicitar la preservación de datos vinculados a cuentas telefónicas que podrían aportar elementos a la investigación, precisó CNN.

Los borradores, fechados el 15 de noviembre de 2024, pedían resguardar correos electrónicos, mensajes de texto, registros de llamadas, fotografías y videos.