APUNTE.COM.DO.- Santo Domingo. — La Fundación Global Democracia y Desarrollo (Funglode), a través de su Centro de Estudios de Medio Ambiente, Energía y Desarrollo Sostenible, realizó el pasado martes 22 de septiembre la conferencia “Contaminación en la Presa de Hatillo”, en la que el geólogo y consultor ambiental José Peralta presentó un análisis sobre los posibles efectos de la actividad minera en los recursos hídricos y los ecosistemas vinculados a uno de los principales embalses del país.
Las palabras de bienvenida estuvieron a cargo de Ernesto Reyna, director del Centro de Estudios de Medio Ambiente, Energía y Desarrollo Sostenible de Funglode, quien destacó la importancia de generar espacios de análisis técnico sobre los desafíos ambientales que enfrenta el país y de promover una discusión informada sobre la protección de sus recursos naturales.
Durante la exposición, Peralta explicó que el trabajo de un geólogo puede asemejarse al de “un detective o un médico forense que lee y estudia las rocas, el agua y la tierra y analiza las pistas que deja la naturaleza y sus eventos, especialmente los provocados por el hombre”. Desde esa perspectiva, abordó la relación entre la riqueza mineral del territorio dominicano y los impactos que pueden producir las actividades de extracción.
El especialista sostuvo que la minería no puede analizarse simplemente bajo la respuesta de si “contamina” o “no contamina”, sino a partir de los impactos que genera y de su alcance, que, según explicó, pueden manifestarse incluso a decenas de kilómetros del lugar de extracción. También señaló que las características geológicas que explican el potencial minero de la República Dominicana están vinculadas a la dinámica de sus recursos hídricos.
Uno de los principales puntos de la conferencia fue la contaminación denominada por Peralta como “cruzada”, mediante la cual materiales generados por la actividad minera entre ellos polvo, metales pesados y lodos pueden trasladarse desde las zonas de explotación hacia los suelos, las fuentes de agua, el aire y las comunidades circundantes.
En ese contexto, presentó resultados de estudios fisicoquímicos realizados a principios de 2026 que, según lo expuesto durante la conferencia, identificaron altos niveles de contaminación por metales pesados y contaminación microbiológica en la presa de Hatillo, con concentraciones de níquel, cromo y manganeso que habrían superado varias veces las normas permitidas.
Peralta también puso el foco en la cuenca del río Yuna, que, de acuerdo con datos del INDRHI citados en la exposición, constituye la mayor cuenca hidrográfica del país, con una superficie de 5,253.15 kilómetros cuadrados. Explicó que las actividades mineras desarrolladas históricamente en su cuenca alta han tenido efectos sobre las aguas y mencionó registros de metales pesados y drenajes ácidos asociados al río Margajita.
Otro de los casos abordados correspondió a las escorias de Falconbridge, consideradas por el expositor un foco potencial de contaminación por metales pesados debido a su interacción prolongada con las aguas y las condiciones ambientales. Explicó que, aunque las escorias pueden ser relativamente estables, su alteración a largo plazo puede favorecer la liberación de elementos como cromo y níquel, especialmente bajo condiciones ácidas.
La conferencia examinó además la relación entre minería, aguas subterráneas y drenaje ácido de mina. Peralta explicó que la extracción puede modificar los niveles freáticos, los modelos naturales de flujo y las condiciones de los acuíferos, mientras que el agua que circula por las zonas mineras puede disolver metales pesados y generar drenaje ácido al entrar en contacto con minerales sulfurosos.
Como parte del análisis sobre Hatillo, abordó igualmente la presencia de cianobacterias y su relación con determinados contaminantes. Citó un informe de FRANJA que, según la presentación, identificó niveles elevados de nitrógeno y fósforo, así como la presencia de Microcystis sp., una cianobacteria asociada a la producción de microcistinas, además de concentraciones elevadas de metales pesados.
Peralta incorporó ejemplos internacionales de El Salvador, Chile y Perú para ilustrar situaciones relacionadas con contaminación minera, alteración de cauces, dispersión de polvo con metales peligrosos y acumulación de pasivos ambientales. También explicó los factores que influyen en la infiltración de contaminantes, entre ellos el régimen de lluvias, la geología y el diseño de las explotaciones mineras.
Como cierre conceptual de su exposición, el especialista llamó la atención sobre un aspecto que consideró fundamental en la gestión ambiental: el impacto residual. Explicó que este es el efecto que permanece después de aplicar las medidas de evitar, minimizar, restaurar y compensar, y advirtió que “no es el impacto que se olvidó gestionar, sino el que ninguna medida disponible logra eliminar”.
La conferencia, abierta al público y celebrada en la sede de Funglode, permitió colocar en el centro del debate la relación entre actividad minera, agua, territorio y sostenibilidad, a partir de una mirada especializada sobre la presa de Hatillo y la cuenca del Yuna.
Más allá de medir la contaminación en el presente, la exposición dejó planteada una pregunta de largo alcance: qué impactos permanecerán cuando las actividades hayan terminado y cómo garantizar que la protección del agua y de los ecosistemas forme parte de las decisiones sobre el aprovechamiento de los recursos naturales.