APUNTE.COM.DO.- La 'Beni Princess' es un cítrico de piel naranja intensa, redondo y carnoso, con una textura gelatinosa y jugo dulce. Su creación requirió dos décadas de cruces entre variedades de élite. La prefectura de Ehime, en el suroeste de Japón, la presentó el año pasado, y los fruticultores locales vieron una oportunidad de negocio.
En su granja familiar de dos hectáreas, Ryohei Mori y su esposa, Kyeong-hui Choi, arrancaron unos 200 árboles de otra variedad de cítrico para plantar la 'Beni Princess'. Incluso solicitaron un préstamo para construir nuevas instalaciones. "Al principio cuesta una fortuna: comprar los plantones, construir los invernaderos y todo lo demás", dijo Mori. El rendimiento podría justificar la inversión cuando comiencen a vender las primeras partidas la próxima primavera.
El problema es que los agricultores chinos podrían adelantárseles sin autorización, según informaciones de medios japoneses. Choi se mostró indignada ante la posibilidad de que la fruta hubiera sido "robada", pero reconoció con resignación que no podían hacer nada más que esperar a que el Gobierno japonés actuara.
Desarrollar nuevos cultivos puede requerir años de investigaciones y pruebas para garantizar buen sabor y viabilidad a gran escala. Los costos pueden ser exorbitantes. Al igual que otras formas de propiedad intelectual, las variedades frutales pueden tener dueño y estar protegidas por ley. Sin embargo, aunque se puede denunciar la vulneración de derechos de autor de una película o canción, es mucho más difícil evitar que alguien se lleve y plante semillas.
Esto ha desatado una guerra encubierta de espionaje de semillas y contrabando de plantones en toda Asia. Según los expertos, no solo perjudica a agricultores y obtentores, sino que también frena una innovación muy necesaria mientras el cambio climático amenaza la seguridad alimentaria. La 'Beni Princess' parece ser el objetivo más reciente, tras conocerse informes de que se venden plantones en sitios chinos de comercio electrónico, mientras su solicitud de protección de propiedad intelectual sigue pendiente.




