APUNTE.COM.DO.- Las elecciones parlamentarias de Rusia, iniciadas el viernes en pleno conflicto con Ucrania, suman cada vez más denuncias de fraude. En Syktyvkar, capital de la república de Komi, varios votantes habrían recibido papeletas con una cruz ya marcada a favor de Rusia Unida, el partido de Vladimir Putin, según la denuncia del candidato comunista Oleg Mikhailov.
De acuerdo con Daily Mail, también circularon imágenes de un hombre que introducía varias papeletas en una urna en Vorónezh, en el suroeste del país. En San Petersburgo, una empleada de un centro de votación fue filmada depositando alrededor de 100 papeletas en una caja.
Diversos reportes señalaron además problemas con los sellos de las urnas. En la región de Samara, personas no identificadas fueron vistas saliendo con papeletas en la mano, mientras que en la isla de Sajalín operaron centros móviles de votación sin observadores, después de que estos fueran impedidos de seguir el operativo.
Las denuncias también involucran a empleados de empresas estatales y fábricas de defensa, quienes habrían recibido órdenes de votar por Rusia Unida y enviar fotografías de sus papeletas completadas a sus superiores. El señalamiento coloca la presión laboral como otro mecanismo de control sobre el voto.
La elección parlamentaria se desarrolla además en medio de una fuerte persecución contra la oposición.
Por primera vez, los comicios incluyen a residentes de cuatro regiones ucranianas anexionadas por Moscú tras el inicio de la invasión, aunque Rusia no controla por completo esos territorios. La votación también se realiza en Crimea, la península ucraniana anexionada por Moscú en 2014.
El portavoz de la Comisión Europea Christian Wigand calificó como ilegal la votación en las zonas ucranianas bajo control ruso y sostuvo que la Unión Europea no reconocerá ni el proceso ni sus resultados. En una declaración sobre los comicios, afirmó: “Estas llamadas elecciones representan otra violación flagrante del derecho internacional”.
Las autoridades rusas no invitaron a observadores de la Organización para la Seguridad y la Cooperación en Europa, una decisión que Wigand vinculó con el incumplimiento de los compromisos internacionales de Moscú.
En la región ocupada de Lugansk, residentes de varias aldeas fueron informados de que ya habían emitido su voto anticipado, pese a que no habían sido notificados de esa modalidad. Uno de los votantes preguntó: “Me da hasta vergüenza preguntar, pero ¿por quién votamos?”.
Otra persona registrada en un bloque de viviendas destruido durante la guerra relató su situación ante la autoridad electoral: “El edificio donde estoy empadronado fue destruido. No tengo idea de quién votó ni cuándo. Es vergonzoso”.
La única fuerza política registrada que había criticado la guerra, el partido liberal Yábloko, fue excluida de las papeletas el mes pasado por el Tribunal Supremo ruso. Un candidato de esa organización comparó la situación con una secuencia improbable: “Es como ganar la lotería ocho veces seguidas”.
La decisión impidió que los electores votaran por un candidato contrario a la invasión de Ucrania. Otros políticos antibelicistas fueron encarcelados o abandonaron Rusia antes de la campaña.
Las elecciones se celebran tras un verano de ataques ucranianos con drones de largo alcance contra refinerías de petróleo rusas, una ofensiva que desencadenó una crisis de combustible. Depósitos de los comercios en línea Wildberries y Ozon también fueron atacados, en un contexto que agravó los problemas de la economía rusa.
En Sochi, las autoridades cerraron temporalmente centros electorales ante una amenaza de ataque con drones. La presidenta de la Comisión Electoral Central, Ella Pamfílova, informó que un colegio electoral de la región de Krasnodar debió trasladarse después de que un dron rompiera sus ventanas.
En la zona de la región de Donetsk controlada por Rusia, los votantes depositaron sus papeletas bajo la vigilancia de un soldado ruso armado. Putin acusó a Ucrania de intentar obstaculizar la elección y mencionó un ataque ucraniano que mató al responsable de un centro de votación en la región de Zaporiyia.
Las autoridades de Kiev denunciaron la votación en los territorios ocupados y advirtieron a los ucranianos que colaborar con la organización de los comicios puede acarrear responsabilidad penal. Wigand afirmó que la forma en que se desarrolla el proceso refleja una “erosión continua y profunda de la democracia en Rusia” y que el Kremlin priva a los ciudadanos de una elección genuina sobre el futuro del país.