APUNTE.COM.DO.- El Kremlin ha dado pasos para hacerse con el control de los activos en Rusia de Nestlé y de la cadena minorista francesa Auchan, en el marco de una campaña de nacionalización más amplia que ha intensificado las tomas de control gubernamentales de empresas privadas.

El portavoz del Kremlin, Dmitry Peskov, declaró este viernes que Auchan y Nestlé son "empresas europeas de países no amistosos… que actualmente participan activamente en hostilidades contra nosotros". Sus declaraciones se produjeron un día después de que un decreto presidencial anunciara las medidas, según las cuales los activos de ambas compañías quedaron bajo control temporal de la empresa nacional L.E.V. Management.

Nestlé, fabricante de los chocolates KitKat y del café Nescafé, señaló que está evaluando sus opciones. La mayor empresa de alimentos y bebidas del mundo aún opera seis instalaciones en Rusia, donde da empleo a más de 7.000 personas. Sus ventas en el país representaron el 2 % de las ventas totales del grupo en 2021 —el último año del que publicó cifras—, equivalentes a unos 2.000 millones de francos suizos (US$ 2.400 millones).

"Nestlé se compromete a tomar todas las medidas necesarias para proteger sus derechos y garantizar la continuidad de las operaciones comerciales en beneficio de todas las partes interesadas, especialmente de sus empleados", afirmó la empresa en un comunicado. Las acciones de Nestlé cayeron un 2 % en Zúrich.

Auchan, que vende alimentos, ropa, artículos para el hogar y productos electrónicos, no respondió a una solicitud de comentarios de CNN. La cadena minorista cuenta con 230 tiendas físicas y presencia en internet en Rusia, donde emplea a 30.000 personas, de acuerdo con su sitio web.

Rusia ha reforzado su control sobre las empresas de propiedad extranjera desde el inicio de la guerra en Ucrania en 2022. Un decreto firmado por el presidente Vladimir Putin al año siguiente otorgó al Gobierno la facultad de poner bajo control temporal los activos de compañías procedentes de países considerados "no amistosos". Poco después, el Gobierno tomó el control de las filiales rusas del fabricante francés de yogures Danone y de la cervecera danesa Carlsberg.

Más de 1.000 empresas abandonaron voluntariamente Rusia en los meses posteriores a la invasión a gran escala de Ucrania.

Nestlé redujo drásticamente la gama de productos que vendía en Rusia después del inicio de la guerra, aunque la empresa ha sido objeto de críticas —incluso por parte del presidente de Ucrania, Volodymyr Zelensky— por su decisión de seguir operando en el país. Nestlé ha defendido su decisión de suministrar "alimentos importantes" a la población y afirma que no obtiene ganancias de sus operaciones rusas, "considerablemente reducidas".

La campaña del Kremlin para tomar el control de empresas privadas no se ha limitado a las compañías de propiedad extranjera. También está endureciendo la presión sobre las empresas nacionales y redistribuyendo activos a una escala no vista desde el colapso de la Unión Soviética.

La Fiscalía General de Rusia "ha impulsado enérgicamente una serie de nacionalizaciones y reabierto acuerdos de privatización de la década de 1990 con el argumento de que violaban la soberanía económica del país", escribió Alexandra Prokopenko, investigadora principal del Centro Carnegie Rusia-Eurasia en Berlín, en un artículo de opinión publicado este viernes en The New York Times.

Se espera que el partido Rusia Unida de Putin obtenga una mayoría abrumadora en las elecciones a la Duma Estatal de este fin de semana, los primeros comicios parlamentarios nacionales desde la invasión de Ucrania en 2022.