APUNTE.COM.DO.- Benedict Cumberbatch admitió que dejó atrás el veganismo estricto por motivos de salud durante la filmación de una película y que en la actualidad consume carne de venado de origen controlado, mientras mantiene su compromiso con el medioambiente mediante el movimiento Green Rider y sus declaraciones sobre la crisis climática.
En una entrevista con The Guardian, el actor británico que interpreta a Doctor Strange explicó que el quiebre con su dieta vegana se produjo durante el rodaje de The Courier, donde dio vida al espía británico Greville Wynne.
El equipo médico le indicó eliminar toda fibra durante dos semanas y reemplazarla por carne magra. "Yo estaba en pleno veganismo", rememoró. Esa restricción le ocasionó una caída acentuada del azúcar en sangre y una pérdida de peso que llevó a su entorno a intervenir.
Tras recuperarse, el actor asumió una postura más pragmática respecto a la alimentación. Hoy consume venado de forma selectiva, una especie que en el Reino Unido necesita control poblacional por el exceso de ejemplares. Según explicó, la decisión responde a una lógica de menor impacto ambiental dentro de las alternativas disponibles.
En paralelo, Cumberbatch colabora con Green Rider, un movimiento que impulsa incluir cláusulas medioambientales como condición contractual para que los actores acepten un proyecto.
"Lo que intentamos es que sea contractual", señaló en la entrevista. De acuerdo con el actor, el movimiento avanza en ese sentido con Disney en su producción de Avengers en el Reino Unido. "Todo está creciendo y todos en mi comunidad están a bordo", añadió.
Consultado sobre si usaría un jet privado, Cumberbatch respondió que no, aunque evitó convertir esa posición en una vara moral para medir a otros. "Desperdiciamos energía si nos dedicamos a señalar hipócritas", afirmó, y situó la responsabilidad en un plano más amplio: la industria de la moda contamina más que la aviación, dijo, y la alimentación involucra a la sociedad entera.
El actor participó en las protestas de Extinction Rebellion en 2019 y manifestó preocupación por el endurecimiento judicial contra el activismo climático en el Reino Unido, donde varios manifestantes recibieron condenas prolongadas por cortar carreteras o romper vidrieras. "En una democracia deberíamos tener el derecho a la acción pacífica, incluso si es acción directa", afirmó.
Al margen de su activismo, Cumberbatch sigue vinculado al universo de los superhéroes. El actor confirmó que su personaje, Doctor Strange, aparecerá en Avengers: Secret Wars (2027) tras una presencia acotada en Avengers: Doomsday, estrenada en mayo de 2026.
El propio intérprete había filtrado por error que no participaría en este último título, para luego rectificarse: "Me equivoqué. Sí estoy en el siguiente. No crean nada de lo que digo", declaró en declaraciones recogidas por medios especializados.
El personaje acumula seis películas dentro del Universo Cinematográfico de Marvel (UCM) y, según el actor, sigue siendo "central para lo que puede venir". Cumberbatch también insinuó la posibilidad de una tercera entrega individual del hechicero, aunque no confirmó ningún detalle.
En el plano conceptual, el actor defendió la idea de que los ecosistemas en funcionamiento generan más valor económico que los recursos que contienen. Lo ilustró con un ejemplo concreto: "El colmillo de un elefante no vale tanto como el elefante vivo, en términos de lo que aporta a la sabana para que funcione como ecosistema".
La propuesta que sostiene apunta a construir modelos financieros que permitan a inversores actuar como accionistas de la naturaleza y que esta, que "trabajó para nosotros de forma gratuita", pueda recibir una retribución económica ligada a su conservación.
Sobre el momento actual, Cumberbatch fue directo: "Lo que vemos ahora es el último zarpazo de las industrias extractivas". La ola de calor que atravesó Europa durante las últimas semanas, según señaló el actor, dotó de una carga particular a ese diagnóstico.
Un informe elaborado con participación del organismo meteorológico británico Met Office registró 2.700 muertes en exceso en Inglaterra y Gales atribuibles a las temperaturas extremas de ese período.