APUNTE.COM.DO.- El inicio del año escolar en Venezuela se caracterizó por una baja concurrencia de estudiantes en el estado costero de La Guaira, la zona más afectada por el doble terremoto ocurrido el pasado 24 de junio. Durante un recorrido realizado por EFE, se pudo observar que alrededor de las 7:00 de la mañana, hora en que normalmente comienza la actividad educativa, no había niños ni adolescentes en varias áreas y eran contados los padres que acompañaban a sus hijos a los planteles, algunos de los cuales acudieron también para completar el proceso de inscripción que se lleva a cabo esta semana.
La situación se ve agravada porque al menos siete escuelas permanecen cerradas debido a los daños sufridos, mientras que otras continúan funcionando como refugios para damnificados. Esto ocurre a pesar de que las autoridades habían anunciado en julio que estas personas serían reubicadas en espacios como campamentos unifamiliares temporales, con el fin de asegurar el normal desarrollo del período académico 2026-2027.
La directora de la escuela Guaicoto, Lizeth Zambrano, informó que después de las 7:00 de la mañana solo había llegado un niño al centro educativo ubicado en Macuto. Zambrano explicó que los sismos retrasaron los procesos administrativos tanto del año escolar anterior como del actual, y manifestó su expectativa de recibir alumnos de colegios afectados, calculando que para este año contarán con unos 220 niños, una cifra ligeramente superior a los 205 que tenían antes, de los cuales tres fallecieron, además de una docente.
«Estamos dispuestos a hacer lo humanamente posible para que, en conjunto, podamos superar todas estas adversidades y que volvamos a esa normalidad que tanto necesitamos todos», declaró Zambrano.
Por su parte, Mary Carmen Figueroa llevó a su hijo de nueve años a la escuela Guaicoto, donde ingresaría a cuarto grado de primaria, pero decidió llevárselo a su trabajo al comprobar que «no hay niños». Figueroa comentó a EFE: «Pensé que iban a venir pocos niños, pero no que iba a estar totalmente vacío, nada más el personal administrativo y los educadores. Pensé que, por lo menos, iban a venir unos veinte o quince niños, los que viven cerca».
Cerca de las 9:00 de la mañana, un par de adolescentes uniformados se dirigían al colegio donde fueron reubicados en Catia La Mar, una de las zonas más afectadas por los sismos.
Mientras tanto, miles de jóvenes iniciaron clases en regiones distantes de La Guaira, como Bolívar (sureste, fronteriza con Brasil) y Barinas (oeste), donde se registró una asistencia «masiva», de acuerdo con la estatal Venezolana de Televisión (VTV), que transmitió imágenes del regreso a las aulas.
El día anterior, el ministro de Educación, Héctor Rodríguez, había señalado que este lunes las escuelas de todo el país abrirían sus puertas «para dar la bienvenida a más de 6 millones de estudiantes».
Según datos gubernamentales, 900 de las 27.000 escuelas existentes en el país resultaron afectadas por los terremotos, y once de ellas colapsaron. La Federación de Maestros denunció el jueves que la mayoría de los centros escolares presentan problemas de servicios básicos y estructurales que se agravaron tras los sismos, por lo que exigió una evaluación técnica.