APUNTE.COM.DO.- El narcotraficante uruguayo Sebastián Marset desafió a la Agencia Antidrogas de Estados Unidos (DEA) al afirmar que era "mucho más inteligente que toda la DEA junta", según revelaron documentos presentados por fiscales estadounidenses y difundidos por el semanario uruguayo Búsqueda.
Los chats y llamadas forman parte de la evidencia que será presentada en el Tribunal de Distrito Este de Virginia, donde Marset enfrenta acusaciones de haber enviado cocaína a Estados Unidos y de haber conspirado con personas en territorio estadounidense para distribuirla.
El agente especial Michael Greisen se presentó primero ante una mujer identificada como pareja de Marset en el aeropuerto El Dorado, en Bogotá. Ella no quiso colaborar. Posteriormente, en marzo de 2025, Greisen le envió un mensaje a Marset por WhatsApp. En ese momento, el prófugo tenía como foto de perfil una imagen con su hijo.
En el mensaje, el agente le ofreció una forma "discreta y profesional" de resolver sus asuntos, pero le advirtió que sus problemas en Estados Unidos no desaparecerían. "De lo contrario, simplemente está esperando el día de su inminente captura (…) Mantendremos la presión hasta capturarlo, tal como hicimos con El Chapo, el Mayo, Caro Quintero, Otoniel y muchos otros. La decisión es suya", escribió Greisen.
Marset rechazó la propuesta. "No me van a capturar nunca (…) La justicia no existe", respondió el narcotraficante, según los chats publicados por Búsqueda.
El agente le dijo que lo único que hacía era ofrecerle "una salida" para sus hijos. "¿Los van a matar o qué?", contestó Marset, antes de afirmar que era "mucho más inteligente que toda la DEA junta". Luego agregó: "Mirá que nadie es inmortal. Hijo de puta. Vos debés ser un sapo más. Convertido en DEA".
Después de ese intercambio, Marset llamó a Greisen y conversaron durante dos minutos. "Llevo tres años huyendo y seguiré huyendo toda la vida, si es necesario. Nunca me atraparán (…) Dejen en paz a mi novia, porque la cosa se va a poner fea. Miren, no le temo a eso, ni a la DEA, ni a nadie, a nadie. No le temo a nadie. Todos somos mortales", dijo Marset al agente.
Greisen le advirtió que los cargos en su contra no desaparecerían. "Soy un delincuente; seré un delincuente toda mi vida, venga quien venga a buscarme", respondió Marset.
Tras finalizar la llamada, hubo un nuevo intercambio por WhatsApp. El agente de la DEA le señaló que le había escrito directamente para hablar como hombres. "Tienes mi número por si cambias de opinión", concluyó Greisen.
El juicio contra Marset comenzará en enero con cuatro cargos: conspiración para lavar dinero, conspiración narcoterrorista, conspiración para poseer cocaína con intención de distribuirla a bordo de una embarcación sujeta a jurisdicción de Estados Unidos y lavado de dinero.
La defensa de Marset pidió desestimar el juicio y solicitó que se anule la incautación de criptoactivos.
Casi un año después de esa conversación, el 13 de marzo de 2026, Marset fue capturado en Santa Cruz de la Sierra por la Policía de Bolivia y luego entregado a la DEA, que lo escoltó hasta su expulsión del país.
Al momento de su detención, Marset declaró que buena parte de sus ganancias las había "reinvertido" y que tenía unas 10 toneladas de cocaína para seguir traficando.