APUNTE.COM.DO.- Exámenes básicos de laboratorio y atención especializada ayudan a detectar patologías silenciosas, reducir el estrés acumulado y optimizar el rendimiento familiar

El reinicio de la exigencia diaria académica y profesional somete al organismo a importantes dinámicas físicas, metabólicas e inmunológicas. Luego del período de descanso, la rápida adaptación a horarios estrictos suele provocar descompensaciones orgánicas o episodios de fatiga, por lo que abordar esta transición de forma progresiva resulta indispensable para garantizar el pleno bienestar de niños, jóvenes y adultos.

Detección oportuna de afecciones silenciosas

La doctora Andrea Odreman, especialista en medicina interna del Grupo Médico Santa Paula (GMSP), señala que la revisión de salud anterior al comienzo de las actividades regulares es crucial dentro del esquema de la medicina preventiva. Explicó que la rutina escolar y laboral exige una importante respuesta física, cognitiva e inmunológica, por lo cual someterse a una evaluación clínica integral y a laboratorios básicos —como hematología completa, perfil lipídico, perfil metabólico con glicemia, examen de heces y orina— resulta indispensable para identificar trastornos que no presentan síntomas evidentes.

“Estos estudios permiten detectar desde patologías silenciosas como anemias leves, déficit de vitaminas o alteraciones metabólicas que generan astenia, hiporexia y cansancio crónico, hasta factores que causan baja concentración en las aulas. Asimismo, la revisión evalúa la capacidad de respuesta del sistema inmune ante la exposición a virus y bacterias propios de colegios u oficinas, y permite establecer en los adultos escalas de riesgo cardiovascular o cualquier condición que impacte el rendimiento cotidiano o desencadene complicaciones a largo plazo”, precisa la internista.

Efectos del estrés no gestionado y la salud mental

A la carga habitual de la reincorporación se suma el impacto emocional de eventos estresantes o imprevistos de la coyuntura reciente, como los eventos sísmicos registrados en el país, los cuales generan estados de ansiedad constantes. La especialista advierte que la elevación sostenida de hormonas asociadas al estrés, principalmente cortisol y adrenalina, altera directamente la salud física de la familia.

“Esto se refleja en dificultades para conciliar o mantener el sueño, derivando en insomnio de conciliación o de mantenimiento, lo cual se convierte en un ciclo vicioso donde la falta de descanso exacerba la ansiedad. Físicamente, los pacientes manifiestan síntomas neurológicos y cardiovasculares como cefaleas tensionales, trastornos gastrointestinales, hipertensión arterial, calambres nocturnos, labilidad emocional e irritabilidad. Además, este estado de inmunosupresión debilita las defensas y predispone a infecciones virales o bacterianas”, explica la Dra. Odreman.

Frente a esta realidad, destaca que el acompañamiento psicológico a través de terapias cognitivo-conductuales es crucial para brindar herramientas de autorregulación emocional, procesar eventos traumáticos, reducir estados de hipervigilancia y evitar que la ansiedad somatice en enfermedades físicas. “La salud mental es base esencial de cualquier tratamiento cardiometabólico, neurológico u oncológico, por lo que garantizar la estabilidad en la esfera cognitiva y psicológica es prioritario”, enfatiza.

Restablecimiento del ciclo circadiano y nutrición

La alteración del reloj biológico por los cambios drásticos de horario afecta directamente funciones cognitivas clave como la memoria y la atención, además de incidir en la respuesta inmunitaria. Para revertir esta situación, la Dra. Odreman recomienda implementar una higiene del sueño progresiva de 7 a 10 días antes del reinicio de las obligaciones, asegurando un descanso nocturno mínimo de 8 horas. Asimismo, indica eliminar las pantallas de las habitaciones y regular su uso nocturno, ya que la luz azul entorpece la liberación natural de melatonina, además de suspender el consumo de bebidas ricas en cafeína o sustancias psicoestimulantes durante la noche.

En materia de alimentación, la especialista sugiere seguir las pautas de la Organización Mundial de la Salud (OMS) adoptando una dieta mediterránea balanceada, rica en proteínas de origen animal, frutos secos y vegetales, limitando al máximo los productos ultraprocesados. Propone incluir lácteos como el yogur griego y mantener un horario estructurado con tres comidas principales y dos meriendas. “Este esquema alimenticio regula los niveles de glucosa en sangre y controla la insulina, evitando picos y caídas bruscas de energía que causan fatiga y falta de atención”, puntualiza.

Planificación y recomendaciones para el hogar

Para garantizar una transición armónica y reducir el impacto del retorno, la doctora Odreman recomienda organizar la logística familiar de forma anticipada. Esto incluye planificar menús escolares y laborales, preparar uniformes y establecer horarios de descanso con suficiente margen de tiempo. Igualmente, considera fundamental fomentar la comunicación abierta en el hogar, creando espacios de diálogo para validar las emociones y expectativas de cada integrante ante el nuevo ciclo.

Finalmente, la internista aconseja agendar las consultas médicas regulares y los estudios complementarios con prioridad según las necesidades de cada persona, así como preservar momentos de ocio, descanso y actividad física grupal durante la semana para evitar que la reincorporación se perciba como una carga excesiva de obligaciones.

Atención integral para toda la familia

Alinear la medicina clínica, la nutrición y el bienestar emocional permite lograr un estado de salud sostenible en el tiempo. Este abordaje multidisciplinario previene el síndrome de burnout, optimiza el rendimiento y dismi