APUNTE.COM.DO.- La sequía provocada por el fenómeno El Niño se intensifica y amenaza los alimentos, el agua y los medios de vida de millones de familias en Centroamérica, según advirtió la Concertación Regional para la Gestión de Riesgos (CRGR).
La pérdida de cultivos de maíz y frijol, la reducción de las reservas de alimentos, el encarecimiento de la canasta básica y la escasez de agua configuran un escenario de emergencia humanitaria que, de acuerdo con organizaciones regionales, pone en riesgo la vida y la salud de unas siete millones de personas.
Frente a este panorama, la CRGR exigió a los gobiernos medidas urgentes para evitar que la crisis climática derive en una crisis alimentaria de mayores proporciones.
La Concertación Regional para la Gestión de Riesgos, integrada por las Mesas Nacionales de Gestión de Riesgos de Guatemala, El Salvador, Honduras, Nicaragua y Costa Rica, manifestó su preocupación por el agravamiento de la inseguridad alimentaria de las familias centroamericanas en situación de alta vulnerabilidad, como consecuencia de la sequía generada por los impactos del fenómeno El Niño (ENOS 2026-2027).
Según el último boletín de la Organización Meteorológica Mundial (OMM), El Niño/La Niña Hoy1, el episodio de El Niño se ha consolidado y en los próximos meses se intensificará hasta convertirse en un evento de intensidad muy fuerte, lo que traerá cambios importantes en los patrones de temperatura y precipitación, con riesgos asociados de inundaciones, sequías y calor extremo.
Ese escenario se suma a las afectaciones históricas de sequías recurrentes, lo que complica aún más la situación.
Un estudio reciente titulado "Evaluación Rápida El Niño 2026", que abarcó 354 comunidades en 58 municipios de 15 departamentos del Corredor Seco centroamericano, realizado por Oxfam en colaboración con organizaciones socias de Guatemala, El Salvador y Honduras, documenta el impacto acumulado del fenómeno, reflejado en "lluvias erráticas, inicio tardío del ciclo agrícola y períodos prolongados de canícula, afectando la producción de granos básicos de subsistencia, los medios de vida rurales, el acceso a agua, la migración y la protección de los hogares más vulnerables del Corredor Seco".
El estudio señala que en las comunidades analizadas los hogares han perdido casi el 100% de la producción de alimentos (maíz y frijol), con reservas que alcanzarán solo para tres semanas o menos, a lo que se suman incrementos generalizados de precios de los alimentos. Ante esta situación, la vida y la salud de siete millones de personas están en riesgo.
En Nicaragua, de acuerdo con información proporcionada por la Mesa Nacional basada en reportes de INETER, durante los primeros veinte días de agosto la escasez de lluvias alcanzó niveles críticos en la zona del Pacífico Occidental, área que sufrió una sequía casi absoluta, con un promedio de apenas 1 mm de lluvia frente a una norma histórica de 57 mm, lo que representa un déficit del 99%.
El reporte de situación añade que "a pesar que no se ha emitido ninguna alerta país o se haya publicado información sobre las afectaciones del fenómeno, el análisis conjunto de las precipitaciones y las temperaturas revela que hay un impacto climático directo y severo. El Pacífico nicaragüense y el Corredor Seco han sido las zonas más vulnerables, experimentando una sequía extrema y récords de calor nunca antes registrados en el histórico nacional. Este incremento térmico acelera la evaporación de reservorios de agua, profundización de pozos, exacerbó el estrés hídrico de los cultivos agrícolas de primera, e incrementa críticamente el riesgo de inseguridad alimentaria y afectaciones a la salud".
En Costa Rica, el Instituto Meteorológico Nacional indica que la provincia de Guanacaste registra uno de los casos más críticos, donde el fenómeno El Niño ha intensificado la sequía y provocado un fuerte déficit de lluvias, con una disminución de los pastizales y reducción en la disponibilidad de agua para los animales, según los productores ganaderos.
El organismo señala que en zonas donde normalmente se acumulan cerca de 200 milímetros de lluvia durante el mes de mayo de 2025, este año apenas se registraron precipitaciones aisladas.
Para el resto del país se prevé un déficit de lluvias de entre 10% y 30% en las vertientes del Pacífico, el Valle Central y la Zona Norte Occidental; este escenario generará un severo estrés hídrico que afectará a más de 832,000 personas.
En este contexto de crisis agravada por el ENOS 2026-2027, El Salvador y Panamá activaron Alerta Roja; Honduras elevó la Alerta Roja en 103 municipios, mientras que 82 municipios se encuentran en Alerta Amarilla y 48 en alerta verde preventiva; Costa Rica activó la Estrategia Nacional Contingente Fenómeno de El Niño 2026-2027 y mantiene Alerta Verde en 17 cantones y Amarilla en 54, mientras el resto de los países centroamericanos mantienen el monitoreo.
En este contexto, la CRGR expuso sus demandas urgentes: que los gobiernos centroamericanos garanticen la seguridad alimentaria de las familias que viven en las zonas más afectadas, a través de acciones integrales que salvaguarden su vida y salud; tomar medidas prioritarias enfocadas en frenar el aumento del precio de la canasta básica, ya que la mayoría de las familias cuentan con salarios bajos, forman parte del sector informal o viven de la agricultura; y mayor inversión en la zona del Corredor Seco centroamericano, un área de la región con una vulnerabilidad estructural.