APUNTE.COM.DO.- El Ejército israelí comunicó este jueves que destruyó una amplia red de túneles que Hezbolá había edificado bajo la cresta de Ali al Taher, ubicada en la región de Nabatieh, en el sur del Líbano. En un comunicado conjunto, el primer ministro Benjamín Netanyahu y el ministro de Defensa, Israel Katz, calificaron estas instalaciones como "infraestructura terrorista estratégica" que fue levantada "durante dos décadas, con financiación y planificación iraníes".

Netanyahu y Katz sostuvieron que la demolición "completa el logro del control operativo sobre la cresta de Ali al Taher, por encima y por debajo del suelo". La Agencia Nacional de Noticias (NNA), medio estatal libanés, reportó una "explosión masiva" que causó "temblores y un fuerte estruendo" en la zona. Periodistas de la agencia AFP en el sur de Líbano confirmaron haber escuchado "enormes explosiones" durante la tarde del jueves.

Según el Ejército israelí, la infraestructura se extendía más de dos kilómetros y albergaba decenas de cohetes, misiles y drones de fabricación iraní, así como ametralladoras, misiles antitanque y cientos de minas y artefactos explosivos. Una fuente militar consultada por EFE proporcionó una cifra más detallada: la red estaba compuesta por ocho rutas subterráneas con una longitud combinada superior a 5.400 metros. Las dos cifras no son necesariamente contradictorias, ya que podrían referirse a tramos distintos del complejo.

El complejo también incluía, de acuerdo con el Ejército israelí, un centro de mando de la unidad "Badr" de Hezbolá. Una fuente militar dijo a AFP que parte de los combatientes que operaban en la zona habían abandonado la posición, mientras que otros fueron "eliminados por ataques aéreos y fuego de artillería". Estas afirmaciones no han sido confirmadas de forma independiente ni por Hezbolá, que no se pronunció sobre la pérdida de la cresta.

Israel ya había anunciado a comienzos de septiembre la captura de Ali al Taher, una loma de unos 600 metros (1.969 pies) de altura sobre el río Litani que domina buena parte del sureste del Líbano, incluida la ciudad de Nabatieh. Netanyahu y Katz señalaron entonces que la posición ya no representaba una amenaza para Israel y que sus tropas permanecerían allí hasta el desarme de Hezbolá.

El origen de la actual escalada se remonta a octubre de 2023, cuando Hezbolá abrió un frente contra Israel en apoyo de Hamás tras el ataque del 7 de octubre. El conflicto se intensificó en dos ocasiones: en septiembre de 2024 y en marzo de 2026, cuando Hezbolá se sumó a la guerra entre Israel y el régimen iraní en respaldo de Teherán. Esa escalada dejó, según cifras de las autoridades de Beirut, más de 4.300 muertos en el Líbano.

El 26 de junio, Líbano e Israel firmaron en Washington, con mediación estadounidense, un acuerdo marco que prevé la retirada gradual de las tropas israelíes de zonas piloto en el sur a cambio de que el Ejército libanés desarme a Hezbolá y a otros grupos armados. Durante esas negociaciones, Estados Unidos propuso que fuera el Ejército libanés quien tomara el control de Ali al Taher, pero Hezbolá rechazó la cesión.

La aplicación del pacto avanza con dificultad. Hezbolá lo calificó de "nulo" y advirtió de que forzar su desarme podría empujar al país hacia una guerra civil. El Ejército libanés denunció el miércoles unas 7.700 violaciones israelíes del acuerdo desde su firma y reclamó el cese de las hostilidades para poder completar su despliegue en el sur. Beirut acusó además a Israel de intensificar en los últimos días sus ataques contra zonas residenciales e instituciones, con nuevos desplazamientos de población civil.

Israel, por su parte, mantiene su ocupación de una franja del sur del Líbano que denomina "zona de seguridad" y condiciona cualquier repliegue adicional a la verificación del desarme de Hezbolá, un proceso que ninguna de las dos partes da por garantizado.