APUNTE.COM.DO.- El secretario general de la Organización de los Estados Americanos (OEA), Albert Ramdin, instó este jueves a los Estados miembros a adoptar acciones conjuntas contra Nicaragua, después de que se divulgara el cierre de la sede diplomática nicaragüense en República Dominicana, en un contexto de creciente deterioro de los vínculos entre Santo Domingo y Managua.

Ambos eventos están vinculados por la situación democrática y electoral de Nicaragua. Las tensiones entre los gobiernos dominicano y nicaragüense se intensificaron luego de que República Dominicana criticara las declaraciones del presidente Daniel Ortega sobre las elecciones y abogara por el derecho de los nicaragüenses a elegir libremente a sus gobernantes.De la cercanía entre Trujillo y Somoza a la ruptura con Ortega: la historia de RD y Nicaragua

Ahora, la OEA incrementa la presión regional después de que la Asamblea Nacional nicaragüense, controlada por el sandinismo, prohibiera la participación electoral de personas señaladas como "traidores a la patria", lo que en la práctica excluiría a sectores de la oposición.

"Lo que está sucediendo en Nicaragua es absolutamente inaceptable", declaró Ramdin a periodistas en la sede del organismo, que prepara una reunión extraordinaria de ministros de Relaciones Exteriores para tratar la situación del país centroamericano.

La crisis con República Dominicana

La postura de la OEA surge cuando las relaciones entre República Dominicana y Nicaragua atraviesan uno de sus momentos más críticos en décadas.

El Ministerio de Relaciones Exteriores dominicano confirmó esta semana que tomó nota de la decisión del Gobierno de Ortega de cerrar su embajada en Santo Domingo. La sede que ocupaba la representación diplomática en el Ensanche Julieta ya está disponible para alquiler.

Santo Domingo, no obstante, mantiene abierta su embajada en Managua, aunque bajo la dirección de un encargado de negocios interino. La embajadora dominicana, Acsamary Guzmán Nina, fue llamada a consultas el pasado 23 de julio, en medio del intercambio de críticas entre ambos gobiernos.

El deterioro bilateral se aceleró después de que República Dominicana rechazara posiciones de Ortega relacionadas con el futuro electoral nicaragüense. El presidente Luis Abinader sostuvo entonces que ningún gobierno puede privar a su población del derecho de escoger a sus gobernantes y reafirmó la defensa dominicana del derecho de los pueblos de América a elegir libremente a sus autoridades. Managua respondió con críticas contra las autoridades dominicanas.

Siete semanas después del llamado a consultas de la embajadora, Nicaragua cerró su representación en Santo Domingo, aunque hasta ahora no se ha producido una ruptura formal de las relaciones diplomáticas.

Una respuesta regional

En ese escenario, la OEA convocó una "reunión de consulta de ministros de Relaciones Exteriores", un mecanismo poco habitual que refleja la gravedad que la organización atribuye a la situación nicaragüense.

Ramdin explicó que el encuentro podría celebrarse después de la Asamblea General de las Naciones Unidas, prevista para finales de septiembre.

El secretario general abogó por "acordar colectivamente un conjunto de medidas para ejercer más presión sobre el Gobierno de Nicaragua", con el objetivo de abrir eventualmente un proceso de diálogo.

"No sé aún en qué forma, ni quién lo encabezaría: podría ser un grupo de Estados miembros", planteó.

La OEA no tiene capacidad directa para imponer sanciones económicas a Nicaragua, por lo que cualquier medida de ese tipo tendría que ser aplicada individualmente por sus Estados miembros. Nicaragua, además, abandonó formalmente la organización en noviembre de 2023.

Ramdin aseguró que existen conversaciones entre Estados Unidos y otros países para fijar la fecha de la reunión y expresó su interés en garantizar una participación amplia de cancilleres.

Washington ha incrementado durante este año la presión sobre el Gobierno de Ortega y su esposa y copresidenta, Rosario Murillo, mediante sanciones económicas dirigidas contra funcionarios y entidades nicaragüenses.

El secretario de Estado estadounidense, Marco Rubio, también endureció el mensaje después de las nuevas restricciones electorales y exhortó a la comunidad internacional a "poner fin de inmediato a las operaciones habituales con esta brutal dictadura".

Ortega respondió desafiando las presiones externas: "A los que nos amenazan constantemente, aquí está un pueblo y un ejército que ni se vende ni se rinde jamás".

El pronunciamiento de Ramdin coloca así en el escenario hemisférico el mismo conflicto sobre democracia y elecciones que deterioró las relaciones entre Nicaragua y República Dominicana y que terminó con el cierre de la embajada nicaragüense en Santo Domingo.