APUNTE.COM.DO.- Este 10 de septiembre se cumple un año del disparo que mató a Charlie Kirk en el campus de la Universidad del Valle de Utah (UVU) y sacudió al movimiento conservador estadounidense.
Era el mediodía del 10 de septiembre de 2025 en Orem, Utah. El patio de la UVU albergaba a unas 3,000 personas agrupadas alrededor de una carpa con el lema “The American Comeback” —El regreso americano—. Allí, Charlie Kirk, de 31 años, debatía cara a cara con estudiantes en su formato habitual: “Prove Me Wrong” (“Demuéstrame que estoy equivocado”). En ese momento, Kirk intercambiaba argumentos con el estudiante Hunter Kozak sobre violencia armada en Estados Unidos.
A las 12:23 p.m., hora de la Montaña, un único disparo tronó desde el techo del Losee Center, a 130 metros del escenario. La bala lo alcanzó en el cuello. Seis hombres lo cargaron hasta un vehículo que lo llevó al Hospital Regional Timpanogos, donde murió poco después. El gobernador de Utah, Spencer Cox, no tardó en calificar el hecho como un “asesinato político”.
Un año después, el nombre de Kirk vuelve a instalarse en el centro del debate político estadounidense. Este 10 de septiembre, la UVU canceló clases para un memorial organizado por Turning Point USA (TPUSA), el caso judicial avanza hacia un juicio con posible pena de muerte y la maquinaria del movimiento conservador ya trabaja para proyectar a su sucesor político.
Nacido en Arlington Heights y criado en la vecina Prospect Heights, ambas en los suburbios de Chicago, Kirk cofundó TPUSA en 2012 —a los 18 años— tras la reelección de Barack Obama, con la misión de promover el conservadurismo en universidades. La organización llegó a tener delegaciones en más de 850 casas de altos estudios y, según la BBC, su programa de radio y sus redes sociales lo convirtieron en una figura sin equivalente en el activismo conservador joven. Kirk recorrió campus de todo el país para enfrentar posturas contrarias cara a cara.
Su vínculo con Donald Trump fue mucho más que político. La BBC describió a Kirk como el puente entre Trump y una generación de votantes que los republicanos tradicionales no habían logrado alcanzar. Kirk visitó la Casa Blanca más de 100 veces durante el primer mandato del presidente, participó en la transición de 2024 con un rol activo en la selección de funcionarios y, dos días antes de la segunda toma de posesión, ambos jugaron al golf juntos en Mar-a-Lago. “Charlie era muy parte de esta familia, y quizás la figura MAGA —Make America Great Again, ‘Hagamos Estados Unidos grande de nuevo’— de mayor perfil fuera del gobierno”, dijo la jefa de gabinete de Trump, Susie Wiles, a CNN tras el asesinato.
La relación arrancó en 2016, cuando Kirk —con 22 años— recorrió el país junto a Donald Trump Jr. durante la campaña presidencial. Años después, fue Kirk quien intermedió para que Vance conociera a la familia Trump y a los donantes que financiarían su campaña al Senado. “Charlie me presentó a las personas que dirigirían mi campaña y también a Don Jr.”, escribió el vicepresidente JD Vance en un extenso homenaje publicado horas después del asesinato, recogido por la BBC.
En la campaña de 2024, TPUSA desplegó una iniciativa de movilización del voto en estados clave que Trump y su equipo acreditaron como decisiva para ganar Arizona. “No solo nos ayudó a ganar en 2024; nos ayudó a armar todo el gobierno”, resumió Vance. Trump, por su parte, le reconoció ese rol en público: “Quiero agradecerle a Charlie su amor por este país; ha hecho un trabajo increíble construyendo una de las organizaciones juveniles más poderosas jamás creadas”, dijo el presidente, según recogió la BBC.
Horas después del ataque, las autoridades identificaron a Tyler James Robinson, de 22 años, oriundo del condado de Washington, en el sur de Utah. Se entregó el 12 de septiembre de 2025 luego de que sus padres lo reconocieran en imágenes publicadas por la policía. Cox declaró que Robinson se había vuelto “cada vez más político en los últimos años” y que “no le gustaba Kirk”.
La fiscalía le imputó siete cargos: asesinato agravado, descarga ilegal de arma de fuego, obstrucción a la justicia, manipulación de testigos y comisión de un delito violento en presencia de menores. Los fiscales anunciaron desde el inicio que buscarían la pena capital. Robinson se declaró inocente de todos los cargos el 1 de septiembre de 2026.
Las pruebas presentadas durante una audiencia preliminar de cinco días en julio incluyeron análisis de ADN que, según informó CBS News, vinculan a Robinson con el rifle de cerrojo tipo Mauser calibre .30-06 recuperado cerca del campus, así como con la herramienta para grabar los cartuchos. Uno de esos cartuchos llevaba la inscripción: “Hey Fascist! CATCH!” (“¡Oye, fascista! ¡Atrápala!”), que la fiscalía presentó como prueba del móvil político.
Los documentos judiciales también citaron un mensaje de texto en el que Robinson habría escrito: “Tuve suficiente de su odio. Hay odios que no se negocian”. Asimismo, una nota manuscrita presuntamente dirigida