APUNTE.COM.DO.- La administración del presidente estadounidense Donald Trump empleará la cumbre de ministros de Finanzas del G20 para promover las sanciones impuestas a Irán, cuya finalidad es forzar la apertura del estrecho de Ormuz y desmantelar el programa nuclear iraní. El secretario del Tesoro, Scott Bessent, actuará como anfitrión del evento en Carolina del Norte, y su principal objetivo geopolítico es ratificar la decisión de Washington de asfixiar la economía del régimen iraní, que recibe apoyo encubierto de China, Turquía, Qatar, India y Pakistán.

Por instrucción de Donald Trump, el Departamento del Tesoro diseñó un conjunto de sanciones comerciales y financieras que buscan el colapso económico de Irán, después de que Washington suspendiera las operaciones militares en Medio Oriente.

China es el principal aliado de Irán frente al conflicto con Estados Unidos, y Bessent confirmará en el G20 que la Casa Blanca no tolerará el respaldo clandestino de Beijing al régimen que controla la Guardia Revolucionaria.

Xi Jinping, líder de China

El líder chino, Xi Jinping, ha sostenido al régimen iraní a pesar de las reiteradas sanciones de Estados Unidos y Europa, y es improbable que modifique su postura ante las medidas dispuestas por Trump.

Beijing mantiene un acuerdo secreto con Teherán que permite evadir las sanciones estadounidenses. Este mecanismo se basa en la compra de petróleo iraní con descuento, a cambio de inversiones chinas en infraestructura y sistemas alternativos de pago.

Como comprador privilegiado del crudo iraní, China juega un papel clave en la generación de ingresos en divisas que ayudan al régimen de Khamenei a sostener cierta estabilidad macroeconómica.

Además del comercio energético, China ha invertido en proyectos de infraestructura como ferrocarriles, carreteras y puertos, así como en producción industrial, lo que Irán utiliza para mitigar los efectos de las sanciones estadounidenses. La presión de Washington sobre Pekín es limitada, ya que Beijing cuenta con una red logística que supera la capacidad de control de Estados Unidos.

También es reducido el margen de la Casa Blanca para impedir que China use el sistema financiero global para lavar los millones de dólares destinados a las compras encubiertas de petróleo iraní. Beijing y Teherán realizan transacciones en monedas alternativas o mediante trueques, lo que les permite sortear los controles financieros que promueve el Tesoro estadounidense.

Mojtaba Khamenei, líder religioso de Irán

Durante la cumbre del G20, Bessent ejercerá presión directa sobre Turquía, Qatar, India y Pakistán, mientras mantiene distancia diplomática respecto a China.

Trump tiene previsto reunirse con Xi en la Casa Blanca, y no desea que la cumbre se cancele por las sanciones impuestas a Irán. La intención del presidente republicano es exponer a Xi las razones de las medidas económicas y financieras contra Teherán durante el encuentro que sostendrán hacia fines de septiembre. China ya ha adelantado por vías diplomáticas que conservará sus acuerdos secretos con Irán, y esa postura ha influido en la voluntad política de algunos aliados comerciales de Estados Unidos.

Turquía tiene un negocio lucrativo con el tráfico de oro que Irán utiliza para sostener su economía, mientras que Qatar, India y Pakistán cerraron acuerdos relevantes en comercio marítimo y producción de energía.

Qatar e Irán comparten el mayor yacimiento de gas marino del mundo y se complementan en el uso del golfo Pérsico para transportar alimentos e insumos.

Pakistán e Irán han establecido un sistema de trueque para evitar el sistema financiero global, intercambiando bienes agrícolas por energía y gas licuado. Además, Pakistán importa electricidad desde Irán y paga con fondos poco transparentes que el régimen iraní emplea para sostener su economía y su esfuerzo militar. India, por su parte, ha coordinado con Teherán inversiones estratégicas, como el puerto de Chabahar, que le permiten acceder a Afganistán y a países de Asia Central sin depender de Pakistán.

Estados Unidos no cuenta con la capacidad económica ni logística para reemplazar los acuerdos negociados por Turquía, Qatar, India y Pakistán con Irán. Por ello, Bessent intentará persuadirlos con los beneficios que implica mantener una relación estratégica con Estados Unidos. Esas naciones ya han escuchado los argumentos de Washington, pero no han mostrado señales de cambiar de postura. La cumbre del G20 de Finanzas comienza mañana en Carolina del Norte.