APUNTE.COM.DO.- Durante la noche del sábado, Ucrania llevó a cabo un ataque contra una refinería en la región rusa de Leningrado, en el noroeste del país, informaron este domingo las autoridades locales y medios independientes rusos y ucranianos.
El gobernador de la región, Alexandr Drozdenko, comunicó a través de Telegram que fueron derribados 62 drones sobre la zona. "Varios edificios residenciales resultaron dañados mientras repelíamos el ataque de drones enemigos en una zona industrial de la ciudad de Kirishi", indicó, y prometió ayuda del gobierno para mitigar los daños. También reportó un incendio en la zona industrial de Kirishi, que según dijo "fue extinguido", sin ofrecer más detalles.
El canal independiente ruso Astra, citando a testigos locales, afirmó que el objetivo era la refinería Kirishinefteorgsintez, la mayor de su tipo en la parte europea de Rusia, información apoyada por el canal ucraniano Exilenova+, aunque no confirmada por las autoridades. La planta ya había sido atacada anteriormente y tuvo que cerrar temporalmente en mayo pasado.
En 2024, Kirishi procesó 17,5 millones de toneladas de crudo, unos 350.000 barriles diarios, equivalentes al 6,6% de la capacidad total de refinación de Rusia, superada solo por la refinería de Omsk, según analistas de energía. La planta también produce gran parte de los combustibles clave para el norte y noroeste del país.
Un cierre prolongado agravaría la escasez actual: antes de este ataque, la producción rusa de nafta rondaba las 80.000 toneladas diarias frente a una demanda de unas 115.000, por lo que, incluso con importaciones, la oferta disponible cubría solo el 85% de la demanda interna.
El Ministerio de Defensa ruso informó que durante la noche sus defensas antiaéreas derribaron 494 drones ucranianos de ala fija sobre 14 regiones rusas, la península de Crimea, anexionada por Rusia, y los mares Negro y Azov.
En paralelo, Rusia anunció este domingo que prepara "masivos ataques" contra "instalaciones del sector energético" de Ucrania, en un contexto de clara intensificación de las ofensivas de ambos países desde hace varios meses.
"Las fuerzas armadas rusas han comenzado a preparar masivos ataques contra las instalaciones del sector energético de Ucrania en respuesta a los ataques continuos del régimen de Kiev contra las infraestructuras civiles y el complejo petrolero y energético de Rusia", indicó el Ministerio de Defensa ruso en Telegram.
Durante el pasado invierno boreal, Rusia multiplicó sus bombardeos contra las centrales ucranianas, devastando el sector energético y sumiendo a millones de personas en el frío y la oscuridad.
Rusia y Ucrania llevan varios meses enfrascados en una escalada de ataques de largo alcance contra infraestructuras civiles, como almacenes, comercios, instalaciones petroleras y portuarias y barcos, que causan regularmente víctimas civiles.
El ejército ruso reivindicó el domingo haber atacado en Kiev un complejo que producía amianto y cemento, cuyos almacenes, según Moscú, guardaban explosivos, así como un fabricante de drones y municiones.
La cifra de muertos por un ataque ruso contra un depósito de municiones en las afueras de Kiev, ocurrido la víspera, subió a 38, informó el presidente ucraniano, Volodimir Zelensky. El ataque provocó una enorme explosión y un incendio, además de detonaciones secundarias. En la localidad de Mila, los servicios de emergencia lograron apagar la mayoría de los incendios, y los equipos de desactivación de explosivos trabajan en el lugar, escribió Zelensky en Telegram. El mandatario reportó 38 muertos, 20 heridos y cuatro desaparecidos, y señaló que "la magnitud de la contaminación en la zona es significativa".
Este fue el segundo ataque contra un depósito de municiones cerca de Kiev en menos de dos meses, lo que generó el enojo de funcionarios ucranianos, que cuestionaron que se sigan almacenando armas tan cerca de zonas residenciales. La fiscalía ucraniana abrió una investigación por negligencia criminal.
Los esfuerzos diplomáticos liderados por Estados Unidos para poner fin al conflicto —el más letal en Europa desde la Segunda Guerra Mundial— permanecen estancados desde hace meses, en momentos en que Rusia exige amplias concesiones territoriales y políticas que Kiev descarta por considerarlas equivalentes a una capitulación.