APUNTE.COM.DO.- Lawrence, Massachusetts.- El alcalde de Lawrence, el dominicano Brian DePeña, permanecerá en su cargo mientras afronta una acusación federal por presunto fraude electrónico y lavado de dinero relacionado con el uso indebido de préstamos para pequeñas empresas durante la pandemia de COVID-19.

DePeña, quien ocupa la alcaldía desde enero de 2022 y fue reelegido en noviembre de 2025, no ha anunciado su renuncia.

El viernes, tras comparecer ante el Tribunal de Distrito de Boston luego de su arresto por el FBI, aseguró que está en condiciones de continuar en funciones.

«Claro. A cualquiera lo acusan», respondió a Telemundo Nueva Inglaterra al preguntársele si podía seguir como alcalde con una acusación federal. Al ser cuestionado sobre si el proceso tenía motivaciones políticas, dijo: «Claro». Cuando le preguntaron quién estaría detrás, se limitó a responder: «Tú sabes». Su abogado intervino y puso fin al intercambio.

A su salida, The Associated Press también le preguntó si renunciaría. «Dios los bendiga», dijo.

Libertad bajo condiciones

De acuerdo con GBH News, DePeña renunció a su derecho a una audiencia preliminar y no se declaró culpable ni inocente.

El juez ordenó su liberación sin fianza, con condiciones: entregar su pasaporte, permanecer en Massachusetts, reportarse ante supervisión, evitar contacto con posibles testigos y no solicitar nuevos préstamos sin autorización judicial.

Las condiciones no implican retiro de cargos ni exoneración. Se presume inocente hasta que se demuestre lo contrario.

De qué lo acusan

La Fiscalía Federal de Massachusetts lo acusa de haber obtenido fraudulentamente más de 1.5 millones de dólares mediante préstamos del programa EIDL, creado para asistir a pequeñas empresas durante la pandemia, a nombre de Tenares Tire Services Inc. entre 2020 y 2021.

Según los documentos judiciales, utilizó parte de los fondos para financiar su campaña, pagar impuestos personales y cubrir más de 880,000 dólares en hipotecas de alto interés, usos prohibidos por el programa.

DePeña, de 61 años, llegó a Estados Unidos en la década de 1980 tras migrar en yola hacia Puerto Rico y luego trasladarse a Nueva York. Posteriormente se estableció en Massachusetts, donde desarrolló una trayectoria empresarial antes de entrar a la política.