APUNTE.COM.DO.- Santo Domingo.- El deseo de perder peso de forma rápida ha disparado la demanda de inyecciones de péptidos GLP-1, como Ozempic, Wegovy y Mounjaro, que dominan las conversaciones en redes sociales y consultas médicas. Sin embargo, en República Dominicana el acceso a estos fármacos tiene un costo elevado que no todos pueden asumir, lo que abre la puerta a riesgos para la salud pública.
La endocrinóloga, nutrióloga y médica internista Jacqueline Díaz, en entrevista con El Día, explicó que el acceso a estos tratamientos está condicionado por el poder adquisitivo de los pacientes. En el mercado farmacéutico formal, los precios varían según la molécula y la casa comercial. La liraglutida cuesta alrededor de 17,000 a 18,000 pesos, mientras que la semaglutida tiene un costo de introducción de 16,000 a 17,000 pesos. Wegovy, la versión aprobada para obesidad, entró recientemente al país con un precio de unos 4,500 pesos.
A pesar de estos precios, el sistema de salud no ofrece alivio económico. La doctora Díaz señaló que “la mayoría de las aseguradoras no tienen coberturas porque tendrían que tener a la obesidad como una enfermedad crónica”. Al no estar catalogada como tal en los catálogos de las ARS, el paciente debe pagar todo de su bolsillo.
Esta barrera económica ha generado un mercado negro de falsificaciones y sustancias no aprobadas. Díaz advirtió que “se da y esa misma moda se presta para que salgan algunas personas, falsifiquen el medicamento y mercadeen con esto”. Al país están llegando moléculas que no son de las casas farmacéuticas oficiales, sino péptidos en vías de investigación sin aprobación de organismos como la FDA. “Lo que no sabemos de dónde vienen ni quién lo está comercializando tienen que tener mucho cuidado porque a veces son péptidos que están todavía en investigación y usted no tiene que pagar para que se lo pongan, deberían pagarle a usted para que usted sea un conejillo de indias”, sentenció.
Finalmente, la especialista, quien labora en el Women’s Medical Center y la Clínica Independencia, hizo un llamado a la cordura: la obesidad es una enfermedad crónica que requiere tratamiento a largo plazo. Muchos pacientes abandonan la terapia por los costos, lo que es un error médico. “La obesidad como enfermedad crónica su intervención también es crónica, usted no puede iniciar un tratamiento pensando que son dos meses ni tres meses, en tres meses lo que usted va a aprender a comer”, concluyó.