APUNTE.COM.DO.- La boxeadora dominicana Estefani Almánzar conquistó la medalla de oro en la categoría de 54 kilogramos de los Juegos Centroamericanos y del Caribe Santo Domingo 2026, luego de una preparación de apenas tres meses tras siete meses fuera de la selección nacional.
En una entrevista con El Día, Almánzar explicó que, debido a un inconveniente interno, fue enviada a su casa y permaneció alejada del equipo nacional durante siete meses. Durante ese lapso, su actividad física se redujo considerablemente y regresó a los entrenamientos con once kilogramos por encima de su peso competitivo.
La atleta relató que, cuando recibió la llamada para reincorporarse, decidió regresar con el objetivo de representar al país en los Juegos celebrados en Santo Domingo y luchar por la medalla de oro. "Faltando tres meses para esta competencia es que yo vuelvo y me reincorporo en la selección, pero estaba muy clara que iba por esa medalla de oro", manifestó.
Almánzar explicó que, tras su regreso, tuvo que acelerar el proceso de acondicionamiento físico y pérdida de peso para volver a competir en los 54 kilogramos. Poco después participó en la Copa América en Colombia, donde obtuvo medalla de plata. Posteriormente, regresó al país por poco más de una semana y retornó a territorio colombiano para completar una base de entrenamiento antes de Santo Domingo 2026.
Pese al corto período de preparación, la dominicana llegó a la competencia con experiencia acumulada y con la convicción de que podía mejorar los resultados obtenidos en ediciones anteriores. Había ganado bronce en Barranquilla 2018 y plata en San Salvador 2023, por lo que el oro en Santo Domingo representó la culminación de una progresión que venía construyendo desde hacía años.
La boxeadora sostuvo que su preparación no debe medirse únicamente por los tres meses previos a los Juegos, sino por toda una vida dedicada al deporte. "El deporte para mí, la preparación, no cuenta de un mes ni de un día, sino de la vida entera", expresó.
Almánzar afirmó que la vida del atleta de alto rendimiento implica renuncias constantes, entre ellas alejarse de la familia, reducir el tiempo social y mantener una rutina exigente de entrenamientos. Recordó que durante el proceso de los Juegos incluso dejó de compartir con su familia en fechas importantes, al entender que debía mantenerse concentrada en el objetivo de conquistar una medalla para el país.
Más allá de los logros deportivos, Almánzar también habló sobre una de las principales preocupaciones que enfrenta en su vida cotidiana: no contar con una vivienda propia. La campeona reveló que actualmente vive alquilada y que uno de sus mayores deseos es poder adquirir una casa o un apartamento antes de retirarse del deporte.
Explicó que para muchos atletas el pago mensual del alquiler representa una carga importante, especialmente porque los ingresos deportivos no siempre son estables y dependen de resultados, incentivos o ayudas que pueden variar con el tiempo. Por esa razón, señaló que espera utilizar parte de los incentivos recibidos por sus logros como punto de partida para acercarse a ese soñado y anhelado objetivo.