APUNTE.COM.DOM, REDACCION INTERNACIONAL. - La psicología explica que las personas que evitan los abrazos no necesariamente son frías o antipáticas. En muchos casos, esta reacción está relacionada con una mayor sensibilidad al contacto físico, la necesidad de espacio personal o experiencias vividas durante la infancia.

Los especialistas señalan que la forma en que una persona recibe y expresa afecto puede estar influenciada por su crianza y estilo de apego. Quienes crecieron con poco contacto físico o desarrollaron un apego más reservado pueden sentirse incómodos ante muestras de cercanía, aunque sí tengan cariño por los demás.

Evitar un abrazo no siempre representa rechazo; puede ser una manera de establecer límites y regular emociones ante un estímulo que resulta incómodo. Cada persona desarrolla una relación diferente con el contacto físico según su historia y personalidad.

Por eso, la falta de abrazos no debe interpretarse como ausencia de sentimientos. Algunas personas simplemente expresan el afecto de otras formas y tienen una sensibilidad distinta hacia el contacto físico.