APUNTE.COM.DO, SANTO DOMINGO. -Hablar del mercado inmobiliario dominicano es hacerlo también de la historia
económica del país. El crecimiento de las ciudades, el valor de los terrenos y la
construcción de viviendas no ocurren por casualidad. Detrás de cada etapa de
desarrollo hay decisiones de gobierno, inversiones públicas, confianza en la
economía y el esfuerzo del sector privado.
Cuando una administración construye carreteras, puentes, avenidas, aeropuertos
o sistemas de transporte, no solo mejora la comunicación entre las comunidades.
También aumenta el valor de las propiedades cercanas y crea nuevas
oportunidades para el desarrollo urbano y comercial. Esa es una de las principales
razones por las que los bienes raíces evolucionan con el tiempo.
Durante los gobiernos del Partido Reformista Social Cristiano, bajo la dirección del
doctor Joaquín Balaguer, la inversión en infraestructura transformó gran parte del
territorio nacional. La construcción de carreteras, presas, avenidas, puentes y
urbanizaciones impulsó el crecimiento de ciudades como Santo Domingo y
Santiago, creando nuevas zonas para la expansión residencial y comercial.
Sus gobiernos también dieron continuidad a los programas de construcción de
viviendas impulsados por el Estado. Muchas familias dominicanas lograron
adquirir una casa propia, mientras comunidades que antes estaban aisladas
comenzaron a integrarse al desarrollo económico gracias a las nuevas vías de
comunicación.
Con la llegada del Partido Revolucionario Dominicano al poder en 1978,
encabezado por don Antonio Guzmán y luego por el doctor Salvador Jorge Blanco,
el país enfrentó un escenario internacional complejo. Las crisis del petróleo, la
inflación y las restricciones económicas limitaron la inversión pública, aunque
continuaron ejecutándose programas de vivienda y obras de interés social.
Posteriormente, durante el gobierno del ingeniero Hipólito Mejía, la crisis bancaria
de 2003 produjo uno de los mayores impactos sobre la economía dominicana. La
fuerte devaluación del peso, el incremento de las tasas de interés y la reducción
del crédito hipotecario afectaron directamente al sector construcción y retrasaron
numerosos proyectos inmobiliarios, demostrando cómo una crisis financiera puede
repercutir en todo el mercado.
Con los gobiernos del Partido de la Liberación Dominicana comenzó una etapa de
fuerte expansión inmobiliaria. La estabilidad macroeconómica, el crecimiento del
turismo y la llegada de inversión extranjera estimularon la construcción de torres
de apartamentos, proyectos turísticos, plazas comerciales y nuevos desarrollos
urbanos en diferentes provincias del país.
Un acontecimiento decisivo fue la promulgación de la Ley 189-11, en julio de 2011,
que creó un moderno marco para el mercado hipotecario y el fideicomiso. Esta
legislación facilitó el desarrollo de proyectos inmobiliarios, fortaleció el
financiamiento para la vivienda y ofreció mayor seguridad jurídica a inversionistas
y compradores.
Durante ese mismo período, destinos como Punta Cana, Bávaro, Cap Cana y Las
Terrenas consolidaron su crecimiento como polos turísticos e inmobiliarios. La
inversión nacional y extranjera convirtió esas zonas en referentes del Caribe para
la adquisición de apartamentos turísticos, villas y proyectos de uso mixto.
Los gobiernos del Partido Revolucionario Moderno han desarrollado su gestión en
un contexto particularmente desafiante. La pandemia del COVID-19, la inflación
internacional y el aumento de las tasas de interés representaron importantes retos.
Aun así, la economía dominicana logró recuperarse con rapidez y el sector
construcción continuó siendo uno de los principales generadores de empleos e
inversión.
En esta etapa también se fortaleció la institucionalidad del sector con la creación
del Ministerio de Vivienda, Hábitat y Edificaciones, mientras nuevos proyectos
turísticos, especialmente en Pedernales, comienzan a abrir oportunidades para el
desarrollo inmobiliario en regiones que históricamente habían recibido poca
inversión.
Sin embargo, sería un error atribuir el crecimiento de los bienes raíces únicamente
a los gobiernos. También han sido determinantes la estabilidad económica, el
crecimiento del turismo, las remesas enviadas por los dominicanos residentes en
el exterior, la inversión extranjera, el acceso al crédito hipotecario y la confianza de
quienes deciden invertir en la República Dominicana.
Como Asesor Inmobiliario durante casi cuatro décadas, he podido observar cómo
una carretera, una estación del Metro, un centro comercial o un proyecto turístico
pueden transformar completamente una comunidad. He visto propiedades
multiplicar varias veces su valor gracias al desarrollo económico y a una adecuada
planificación urbana. Esa experiencia confirma que la plusvalía no es fruto de la
casualidad, sino del progreso.
La historia demuestra que ningún partido político, por sí solo, puede atribuirse el
desarrollo del mercado inmobiliario dominicano. Cada gobierno ha enfrentado
circunstancias distintas, ha impulsado políticas diferentes y ha dejado aportes que
forman parte de la evolución del país. Lo verdaderamente importante es mantener
la estabilidad, fortalecer la seguridad jurídica, promover la inversión y planificar el
crecimiento de nuestras ciudades pensando en las futuras generaciones.
¿Cuál decisión de gobierno considera usted que más ha favorecido el
desarrollo de los bienes raíces en la República Dominicana? ¿Qué obra
pública ha transformado el valor de las propiedades en su comunidad? ¿Qué
políticas cree que deberían impulsarse para que más familias puedan
adquirir una vivienda propia? Lo invito a compartir su opinión y enriquecer
este debate con sus comentarios.