APUNTE.COM.DO, REDACCIÓN INTERNACIONAL. - El hígado graso se ha convertido en una de las afecciones más comunes a nivel mundial, avanzando de forma silenciosa y estrechamente vinculada a los hábitos alimenticios y al sedentarismo. Lo preocupante, según especialistas, es que muchas personas desconocen que padecen esta condición hasta que presenta complicaciones.
De acuerdo con la Organización Mundial de la Salud, el aumento del sobrepeso y la obesidad ha disparado los casos de hígado graso no alcohólico, una enfermedad que puede evolucionar hacia cirrosis o incluso cáncer hepático si no se detecta y trata a tiempo.
El hepatólogo Juan Carlos García-Pagán explica que “el hígado graso no suele presentar síntomas en sus etapas iniciales, pero puede generar inflamación progresiva que termina dañando seriamente el órgano”.
Entre los factores de riesgo más frecuentes se encuentran la mala alimentación rica en grasas y azúcares, la falta de actividad física, la diabetes tipo 2 y los niveles elevados de colesterol. Además, el consumo de alcohol puede agravar el cuadro clínico en pacientes ya diagnosticados.
Por su parte, la especialista en medicina interna Rocío Salas advierte que “una simple ecografía abdominal puede detectar a tiempo esta condición, lo que permite intervenir antes de que el daño sea irreversible”.
Los expertos recomiendan adoptar hábitos saludables como una dieta equilibrada, rica en frutas, vegetales y fibras, reducir el consumo de alimentos ultraprocesados y realizar ejercicio físico de manera regular. La pérdida de peso controlada también ha demostrado ser clave en la reversión del hígado graso en sus primeras fases.
En medio del crecimiento de las enfermedades metabólicas, el hígado graso se perfila como una amenaza silenciosa que exige mayor conciencia ciudadana y políticas de prevención más firmes.
Comentario de Ramiro Estrella, periodista y abogado, director ejecutivo de Apunte.com.do:
“El hígado graso es el reflejo directo de cómo estamos viviendo. No es solo una enfermedad, es una señal de alerta del cuerpo ante excesos y descuidos. La prevención sigue siendo la mejor medicina, pero requiere voluntad y educación.”