80 MIL DOLARES COSTO LA CORONA DE ANGELITA I, REINA DE LA FERIA DE LA PAZ

Hace 62 años que la “gentil y culta” señorita María de Los Angeles del Corazón de Jesús Trujillo Martínez (Angelia) fue coronada como reina de la Feria de la Paz y Confraternidad del Mundo Libre, un evento mesiánico que su padre, el generalísimo Trujillo organizó para conmemorar su Bodas de Plata (25 años) en el poder.

La “niña mimada” vistió un traje especial confeccionado por las hermanas Fontana, de Roma, que costó la friolera de 80 mil dólares, sin incluir los otros 75 mil dólares de la corona, el cetro y el broche de la reina.

En total esas indumentarias le salieron al país por, nada más ni nada menos, que US$155,000.

El presidente de la República, generalísimo Héctor Bienvenido Trujillo Molina (Negro), tío de la soberana, colocó la corona a la “graciosa majestad Angelita I” Presentes en la mesa central el “Generalísimo Dr. Rafael Leonidas Trujillo Molina, Comandante de las Fuerzas Armadas, y su “distinguida esposa, la escritora, doña María Martínez de Trujillo”

El “famoso escritor dominicano”, (así consta en la memoria de la feria) Dr. Joaquín Balaguer, pronunció la espléndida pieza oratoria, en donde resaltó las múltiples cualidades femeninas” de la señorita Trujillo Martínez.

Paralelamente con la Feria de la Paz, Trujillo celebro la “Feria del Libro Iberoamericano, dedicada a “María M. de Trujillo” y una tercera denominada “Feria Ganadera Internacional”, evento que duró una semana y donde el 99 por ciento de los ejemplares exhibidos pertenecían a la Hacienda Fundación, que el dictador tenía en San Cristóbal.

La Feria de la Paz costó más de 30 millones de dólares. Los cálculos de los organizadores, y particularmente del propio dictador, estimaron que al evento acudieran centenares de miles de personas, lo que no se materializó y la operación lucrativa que debería haber sido la inversión, quedo trunca. 

La Feria de la Paz cubrió el área comprendida entre la avenida Independencia y el Malecón, entre la Abraham Lincoln el denominado Barrio 30 de Mayo, frente a la clínica Independencia.

El “recorte” de calle que hoy se conoce como Comandante Jimenez Moya, fue bautizada como “Avenida de la Paz”. Majestuosos edificios sirvieron de pabellón para las exhibiciones de los diferentes países participantes.

En la mayoría de esas estructuras son ocupada por diferentes ministerios, con excepción del “precioso” Teatro Agua Luz Angelita, convertido desde hace decenas de años en escombreras, así como el vistoso pabellón de Venezuela, ubicado en el ala Sur de donde funciona el Consejo Estatal del Azúcar (CEA), que también es un antro de corrupción y malas prácticas sexuales.

Otras dos magníficas estructuras: donde está el Hospital Robert Read Cabral (antes Angelita) y el Banco Agrícola, ambos en el malecón, fueron concebidos como morada para los miles de participantes que se estimó asistirían al evento.

La Feria señalo “la culminación de un cuarto de siglo, así como también vino a indicar el comienzo de la declinación de la Era de Trujillo. El evento produjo pocos ingresos, y la esperanza de una masiva asistencia quedó desvanecida”.