Cada paso que da el Partido Revolucionario Moderno (PRM) es una pala de tierra para cavar el hoyo de su propia tumba. No hay coherencia en ninguna de las acciones que asume en su corta existencia ese partido.
Su más recIente y torpe papel ha sido criticar la elección de los jueces del Tribunal Superior Electoral. Pero, ¿a qué fueron sus dos miembros del Consejo Nacional de la Magistratura? ¿Ignoraban que iban a hacerles el juego al presidente Danilo Medina? Ahora, después de participar en todas las secciones para la escogencia de los magistrados, dicen que los jueces escogidos son todos del Partido de la Liberación Dominicana (PLD). ¿Acaso esperaban otra cosa? ¡Qué ilusos!
Con el caso de Odebrecht, la cúpula del PRM exigió al Gobierno castigo para los culpables, pero cuando fueron apresados y sometidos a la justicia el presidente y otros dirigentes de la organización por aceptación de sobornos enseguida calificaron de "retaliación" los apresamientos, en lugar de demandar que se garantizara el debido proceso y enarbolar la consigna de "caiga quien caiga".
Luego, cuando le concedieron la libertad bajo fianza, su presidente fue recibido al día siguiente como un "héroe" en la casa nacional del PRM.
¡Anjá! ¿Solo son corruptos los contrarios?
De veras que no entiendo las "estrategias" de este partido. No hay coherencia en ninguno de sus planteamientos.
Y ahorita se matarán entre sí cuando Hipólito Mejía se le cruce en el camino a Luis Abinader!
De ahí que la oposición política sea más de lo mismo del continuismo peledeista. Y esto duele mucho leerlo, pero más duele admitirlo.