La alternativa presidencial ante la elección del TSE
La mayoría que en el CNM lidera el presidente Danilo Medina dejó a los actuales jueces del TSE entre los preseleccionados para elegir a los nuevos integrantes del ente arbitral político y electoral.
Esos jueces se hicieron inelegibles porque casi todas sus sentencias fueron tuertas y, en consecuencia, injusta su administración de justicia política y electoral.
Dos muestras espectaculares evidencian la fallida gestión y la parcialidad de esos jueces: sentenciaron que el candidato a alcalde del PRM en las pasadas elecciones fuera Fello Suberví, y no David Collado, como quería y eligieron el PRM y los electores del DN.
Fallaron una y otra vez que a la mayoría de los perredeístas los debía representar el sector que hoy lo encabeza, pero el electorado votó por 35% a 5% que lo lidera el sector al que el TSE expulsó del PRD.
Luis Abinader, el jueves, la Conferencia del Episcopado, el viernes, y hoy la sumatoria de los partidos opositores reiteran la demanda del consenso social y político de que en el nuevo TSE sean elegidos magistrados imparciales.
En ese dilema, el presidente Medina le queda por delante la siguiente alternativa:
Cumplir con el mandato de la Constitución y el buen juicio, y colocarse por encima de los intereses grupales, aún sean los de su partido, encabezando el consenso nacional por la elección de jueces probos y parciales en el TSE,
O arrojar desde ya un manto de incertidumbre sobre las próximas elecciones y la estabilidad democrática del país.
El presidente Medina debería partir de que el ambiente post escándalo Odebrecht, que llegó como un detonante a la acumulación de décadas de corrupción e impunidad, ha cambiado el paisaje nacional.
Que incluso los empresarios que se ponen donde el capitán Peralta los vea, rechinan ante amigos periodistas por las presiones que reciben para que publiquen comunicados o asuman determinadas posturas en apoyo al gobierno.
Que ahora en vez de euforia continuista, en pasillos de Palacio resuenan ecos reveladores de que a ratos al Presidente lo envuelve un no sé qué por el canibalismo de las luchas intestinas de su partido, el impacto creciente e incesante de #MarchaVerde, y otras situaciones que sobra comentar.
Pero sobre todo dicen esos ecos que al mandatario lo abruma la soledad del poder provocada por un rechazo devenido en maldición tras imponer la reelección, y de que bajo su presidencia funcionarios del estado se tragaron el tiburón podrido que es la estafa Odebrecht.
Un rechazo que es una maldición 7 veces 7 mayor que la presagiada por Castaños el de la JCE a los que pidieron la renuncia al Presidente.